Inicio Críticas películas Pequeñas mentiras sin importancia

Pequeñas mentiras sin importancia

Guillaume Canet abrió la Mostra de Valencia con esta lúcida radiografía de una generación, que es además la suya. *** ½

Les petits mouchoirs, 2010 País: Francia Dirección y Guión: Guillaume Canet Fotografía: Christophe Offenstein Montaje: Hervé de Luze Vestuario: Carine Sarfati Intérpretes: François Cluzet, Marion Cotillard, Benoît Magimel, Gilles Lellouche, Jean Dujardin 154 m. +18 años (temática, erotismo) Distribuidora: A Contracorriente Estreno: 27.5.2011

Los amigos de Ludo

Una pandilla de amigos que rozan la cuaren­tena se reúnen cada año en una bellísima casa costera. El grave accidente de Lu­do, uno de ellos -ingresado en coma en un hos­pital- no impide que emprendan sus vaca­ciones, mientras siguen de lejos la evolución del amigo ausente. En la convivencia dia­ria se van descubriendo los secretos, las frus­traciones y las esperanzas de cada uno.

El actor, guionista y realizador francés Guillaume Canet (38 años) demostró en su an­terior película -el sólido thriller policiaco No se lo digas a nadie- que manejaba los resor­tes para dirigir un film: buena mano con los actores, dominio del tempo narrativo y con­trol de la planificación, la puesta en esce­na y el montaje. En su nueva película, un pro­ducto absolutamente diferente, confirma que es un director a tener en cuenta. Par­tiendo de un hecho autobiográfico, Canet construye una radiografía de cierta so­ciedad actual -quizás sería mejor decir cier­ta generación, que es la suya- muy críti­ca, poco complaciente y, a pesar de todo, ama­ble en las formas. No es un retrato negro, ni pesimista, ni siquiera amargo, aunque haya brochazos de amargura y de triste­za en el relato.

Y los hay porque Canet tiene muy claro que una sociedad que va a 100 por hora, que no tiene tiempo para dedicar a la familia y a los amigos, y que miente -pequeñas men­tiras que resultan ser vitales- para prote­ger su egoísmo es una sociedad triste y con muchos riesgos de terminar amargada. Que Canet envuelva esta cruda radiografía en papel de sitcom americana, con una cuida­dísima banda sonora, unos atinados diálo­gos y unos personajes que inspiran empatía a pesar de sus egoísmos es muestra de in­teligencia. Una inteligencia que, sumada a un reparto estelar capitaneado por una mag­nífica Marion Cotillard, le ha llevado a un éxito monumental en la taquilla francesa (5 millones de espectadores).

¿El punto flaco? A la cinta le sobra metra­je -154 minutos son excesivos- y le falta con­­clusión. Canet apunta pero no cierra. No es el fin de una película pero sí el de una refle­xión moral que esto es, según pala­bras del propio director, Pequeñas mentiras.

Ana Sánchez de la Nieta


- Advertisement -
Avatar
Ana Sánchez de la Nieta
Periodista. Editora de Conversaciones con

Las críticas más vistas

¿Y ahora, adónde vamos?, de Nadine Labaki

¿Y ahora, adónde vamos?

0
¿Y ahora, adónde vamos?: Si las mujeres mandasen Entrañable dramedia que combina la denuncia social con una mirada indulgente hacia sus protagonistas. Un grupo de...