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Peter Pan. La gran aventura

Dirección y Guión: P. J. Hogan Fotografía:Donald McAlpine Montaje:Garth Craven Música:James Newton Intérpretes:Rachel Hurd-Wood, Jeremy Sumpter, Olivia Williams, Richard Briers, Lynn Redgrave, Jason Isaacs, Geoffrey Palmer, Harry Newell Distribuidora:Columbia

EE.UU, 2004. Estreno en España:26.03.2004

El sueño que no cesa

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Hace más de cien años, en la sala del teatro Empire de Londres se estrenó la obra original de J. M. Barrie, Pe­ter & Wendy. Definida por su autor “como una obra para los niños y para aquellos que una vez lo fueron”, su éxito fue rotundo y su difusión imparable. Desde entonces, la obra literaria de Barrie se ha convertido en un ico­no de representación, y su protagonista en un mito de la modernidad.

La trascendencia de Peter Pan como personaje individual está ligada al deseo de no querer crecer, y a una orientación claramente hedonista de la existencia. Desde este plan­tea­miento tan atractivo, Barrie afianzó la his­toria de un niño convertido en héroe que capitanea niños perdidos, lucha contra piratas, vive con hadas y cumple sus sueños.

Su historia ha sido contada de diferentes mo­dos, desde la animación de Disney, pasando por el Hook de Spielberg, hasta llegar a su representación implícita en numerosos per­sonajes que buscan una escapatoria a su vida a través de la negación de la propia realidad (como el afamado Harry Potter). La profundización en el significado de la obra ha hecho que Peter Pan desemboque en un estudio antropológico, incluso dando nombre a patologías en la conducta.

Al margen de todas las teorías que ha generado, la historia de Peter Pan, llena de aven­turas, sigue siendo un reclamo para todo tipo de público. Así es como lo veía la productora Lucy Fisher (Gladiator, Stuart Li­ttle), que después de veinte años esperando el momento por fin ha conseguido realizar su sueño. La dirección y el guión es del australiano P. J. Hogan (La boda de mi mejor amigo), que se ha mantenido fiel a la estructura original y a los diálogos de Barrie que se desarrollan en el país de Nunca Jamás. La at­mós­fera de este planeta impregna la pantalla gracias a una puesta en escena impecable y una fotografía irreal, plástica, brillante y so­ña­dora a cargo de Donald McAlpine (Mou­lin rouge). La magia de la película también tiene que ver con un reparto que encaja a la perfección en el remilgado Londres eduardiano. Desde la refinada Lynn Redgrave (la tía de los niños) a Jason Isaacs (el padre) y tam­­bién el propio Hook, la serenidad interpretativa -pa­radójicamente- también aparece en los niños actores, destacando el papel de la desconocida Rachel Hurd-Wood, que encarna a la enamorada Wendy, o Jeremy Sump­­ter, el ingobernable Peter Pan.

Con una historia archiconocida, Hogan es capaz de contagiar al espectador una mezcla de ilusión y nostalgia, sin perder en ningún mo­mento la atención gracias a un trabajo per­feccionista y fresco. Todo un logro.