Petit indi: La poética de la deriva

A veces un simple gesto puede transmitir una multiplicidad de significaciones, una mirada puede aludir a un sinfín de emociones y una imagen puede hacernos atravesar diversos mundos. La belleza, la fuerza de estas expresiones mínimas, conllevan una riqueza interior difícil de captar para aquel que se acerca con mirada distraída pero extraordinariamente satisfactoria para el espectador paciente. De esta concepción de cine sugerente, sutil y mínimo surge una película como Petit indi.

Después de Las manos vacías y Días de agosto, el cineasta catalán Marc Recha construye un cuento en primera persona en el que la emoción se esconde en los detalles más insospechados. El barcelonés barrio de Vallbona se convierte en el escenario perfecto para dibujar el entorno de Arnau, un muchacho a la deriva atrapado en una realidad difícil de sobrellevar. Sumergido en su espléndido mundo interior, el joven logra atravesar las fronteras que le atenazan gracias a la compañía de su colección de jilgueros y a la aparición de un zorro moribundo.

En la frontera entre la infancia y la adolescencia, entre el arrabal y la ciudad, Recha da forma en la pantalla a la vida de Arnau a través del detalle, del símbolo y, sobre todo, del silencio. Porque si en el mundo del muchacho se observa una absoluta falta de comunicación, será en la quietud de sus paseos solitarios donde se revelen sus angustias e incertidumbres.

Desde un tono de tintes nihilistas, Marc Recha vuelve a decantarse por el cine de frontera, por lo marginal dentro del panorama comercial del cine actual de nuestro país, en el que se vislumbra el cambio y, a la vez, el anclaje en el mismo punto. De hecho, la elección del barrio de Vallbona o del ya desaparecido canódromo de la Meridiana in­ciden en una idea de atrapar y mostrar los denominados “no lugares” -de los que han hablado grandes autores como Jia Zhang-Ke o Wong Kar-Wai-, a la vez que es­tablece ese mundo fronterizo y sin rumbo en el que subsisten sus personajes.

A este mundo le da forma -además de la orilla del río, la jaula del jilguero, la cárcel de mujeres o los rituales cotidianos- la mag­nífica partitura musical de Pau Recha y la contenida y sorprendente interpretación del debutante Marc Soto. Bella, derrotis­ta y emocionante, Petit indi muestra una ca­ra diferente del cine español que no se achanta ante el riesgo y encuentra su virtud en la sencillez desnuda.

Ficha Técnica

  • España, 2009
  • Hélène Louvart
  • Nelly Quettier
  • Pau Recha
  • Parallamps
  • 92 minutos
  • Adultos
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Reseña
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Doctora en Historia del Cine, Animación Japonesa y Cines de Asia Oriental