Planta 4ª: Demasiado televisiva

Planta 4º | Premiada en el Festival de Montreal (mejor director y premio del público), esta película protagonizada por Juan José Ballesta (El Bola) cuenta la vida de un grupo de adolescentes enfermos de cáncer que conviven en la planta de oncología de un hospital. Mercero (Lasarte, San Sebastián, 1936) vuelve a la pantalla grande, que no frecuentaba desde 1998 con La hora de los valientes, una película bastante digna.

Para bien y para mal, Mercero es hombre de televisión, un medio en el que ha brillado como pocos hasta convertirse en referencia imprescindible de la historia de la TV en España (Cróni­cas de un pueblo, Verano azul, Farmacia de guardia). Como realizador se siente cómodo relatando historias en las que las relaciones familiares o de amistad tienen gran importancia.

Planta 4ª se inspira en un texto teatral de Albert Espinosa, que padeció un cáncer en su adolescencia. “Lo que más me llamó la atención de la obra de Albert fue que no sólo trataba el aspecto dramático del cáncer, que evidentemente siempre es trágico para los que lo sufren, sino que además ofrecía una visión insólita de la enfermedad: la historia de unos chicos que intentan luchar contra ella divirtiéndose en la medida de lo posible dentro del hospital en el que se encuentran ingresados”, explica Mercero.

La reescritura opta por una tratamiento netamente televisivo, que encadena -con reiterados fundidos de hospitalarias luces neón- un puñado de travesuras, peripecias y diálogos entre “los pelones”, como les llaman cariñosamente las enfermeras. Esa manera (las travesuras) de enfrentarse a la ansiedad y al aburrimiento del centro hospitalario adquiere demasiado protagonismo y acaba propiciando un tono excesivamente episódico que da lugar a cierto jaimitismo embarazoso que perjudica la credibilidad de la película. Una complaciente secuencia procaz no encaja con la delicadeza de otros momentos; la aquelárrica intervención de Elvira Lindo -en­fermera- y la sobreactuación cargante de los chavalotes (en Sundance hablan inglés y les habrá chocado menos…) podrían haberse evitado. El muy interesante y único personaje femenino con cierta entidad (la niña enferma) tiene desgraciadamente poco recorrido.

Quizás si Mercero, sin renunciar al humor, hubiera afrontado el asunto con maneras más cinematográficas (historia, conflictos, tramas secundarias, evolución de los personajes), hubiera logrado una hondura y una humanidad más consistentes. El retrato de médicos, enfermeras y familiares se acerca demasiado al tono vodevilesco de una sitcom, y hay alguna situación muy artificiosa. Resulta llamativa la ausencia de cualquier referencia religiosa, que en el área de la oncología es si cabe más habitual que en cualquier otra.

Bienintencionada película, que podría haber sido grande (com­párese con la reciente La vida, de Jean-Pierre Améris) y se queda pequeñita.

Ficha Técnica

  • Fotografía: R. Pérez Cubero 
  • Montaje: José María Biurrun 
  • Distribuidora: Buenavista
  • Música: Manuel Villalta

España, 2003. Estreno en España: 31.10.2003