Polígono Sur. El arte de las Tres Mil: Depende cómo se mire

Polígono Sur. El arte de las Tres Mil | «Son unas personas originales, humanas, semillas lindas y bellas de cantaores y bailaores… con duende y física». Entre palmas y cante flamenco, suena esta definición de los habitantes de las Tres Mil, un barrio sevillano donde laten el arte y la tradición gitana. Fue suficiente un espectáculo de Antonio Gades y un disco de Camarón para que la actriz, bailarina, presentadora, escritora y modelo francesa se apasionara con el flamenco. Fruto del flechazo fue Agujetas, cantaor (1998), un mediometraje que rendía tributo al artista gitano, premiado en festivales internacionales, en gran medida por el trabajo fotográfico de Jean Yves- Escoffier (El indomable Will Hunting, 15 minutes, Gummo o 2046, de Wong Kar-Wai), que ha vuelto a viajar con Abel al Polígono Sur.

Polígono Sur. El arte de las Tres Mil (Dominique Abel, 2003)
Polígono Sur. El arte de las Tres Mil (Dominique Abel, 2003)

Con casi un millón de euros de financiación, Polígono Sur. El arte de las Tres Mil crea la atmósfera adecuada para captar el arte y la vida del barrio. Según la directora, la idea era recoger la autenticidad de la gente, enseñando lo mejor de una zona muy castigada. Pero lo que intenta ser un acercamiento a la cotidianidad de los más de cuatro mil habitantes del barrio no termina de cuajar. Los personajes parece que se interpretan a ellos mismos en secuencias musicales que se amontonan sin apenas criterio, si exceptuamos los preparativos de un concierto homenaje a Pepe «El Quemao». Abel se deja seducir por el duende y el arte de los gitanos hasta tal punto, que la marginación social, los problemas laborales, la drogadicción o el paro pasan de puntillas en los 107 minutos que dura el documental.

«Quería que la gente saliera del cine contenta, queriendo a esa gente, sorprendida de cómo son…», dice Abel. Cabe preguntarse hasta qué punto Polígono Sur. El arte de las Tres Mil logra ese objetivo, porque la insistencia en el ambiente de camaradería al compás de las cervezas, las guitarras y las peleas de gallos no impide que el espectador se quede con las ganas de que las escasas secuencias dialogadas se impongan a las palmas para escuchar las declaraciones de personajes tan atractivos como «El Poeta» o «Tío Adolfo», que intentan hablar de raíces, sentimientos, deseos y esperanzas.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Jean Yves-Escoffier
  • Montaje: Fernando Franco
  • Dirección artística: Lala Obrero
  • País: Francia
  • Año: 2003
  • Distribuidora: Wanda-Nirvana
Reseña
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Laura García Pousa
Laura Pousa es guionista y doctora en Historia del Cine por la Universidad Autónoma de Madrid