Pollock

Película interesante pero irregular con una buena re­crea­ción de época y con unos actores excepcionales.

Dirección: Ed Harris Guión: Barbara Turner Fotografía: Lisa Rinzler Montaje: Kathryn Himoff Música: Jeff Beal Intérpretes: Ed Harris, Marcia Gay Harden, Jennifer Connelly, John Heart, Bud Cort, Amy Madigan Distribuidora: Columbia

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EE.UU., 2003. Estreno en España: 18.11.2003

Pintando la angustia

Más de tres años ha tardado en estrenarse esta película, galardonada en el año 2000 con el Oscar a la mejor actriz de reparto (Marcia Gay Harden). Con ella debuta como director el excelente actor Ed Harris (New Jersey, 1950), que ansiaba filmar esta biografía desde 1986, cuando su padre le regaló un libro sobre la pintura de Pollock.

El guión se basa en la biografía Jackson Po­llock: «An american saga», de Steven Naifeh y Gregory White Smith, y relata la madurez del famoso pintor estadounidense, nacido en 1912 y muerto en accidente de coche en 1956. Alcohólico y neurótico, Pollock partió del surrealismo y el cubismo para triunfar con su propio estilo angustiado, realizado en el suelo a base de febriles goteos de pintura en los que los pinceles nunca tocaban el lienzo. Gracias al patrocinio de Peggy Guggen­heim y otros mecenas, y sobre todo al apoyo constante de su esposa, la también pintora Lee Krasner, Pollock se convirtió en uno de los mejores pintores estadounidenses del siglo XX, al nivel de Wilhem de Kooning e incluso por encima de él.

Pollock es una película interesante pero irregular. En su haber cuenta con una buena re­crea­ción de época y con unos actores excepcionales, metidos hasta la médula en sus atormentados personajes. Como siempre, Ed Ha­rris está sensacional, aunque la gran sorpresa del filme es Marcia Gay Harden, apabullante en su complejo papel de esposa abnegada y sufridora. Por su parte, el guión dibuja bien los titánicos esfuerzos creativos de Pollock y sus tensas relaciones con los colegas de profesión. Sin embargo, no explica bien su inestable temperamento ni sus conflictos sentimentales. Así, por ejemplo, no se profundiza en las relaciones con su familia, ni en su afán por casarse por la iglesia y tener hijos. Y sólo se esboza la rotunda negativa de su esposa a la maternidad y la posterior infidelidad y crisis conyugal. Quizás Harris ha querido ser fiel en su película al propio estilo pictórico de Pollock, a base de pinceladas sueltas y confusas, aparentemente sin sentido. Quizás esa opción alarga demasiado la trama, entorpece la puesta en escena -en ocasiones, sublime; otras, muy descuidada- y debilita claramente la entidad moral y dramática del conjunto.

Jerónimo José Martín
Jerónimo José Martín
Presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos. Profesor Historia del Cine Animación