Populaire

Roinsard estrena su opera prima, eficaz comedia romántica al estilo de los 50. ***½

Dirección: Régis Roinsard Guión: R. Roinsard, Daniel Presley, Romain Compingt Fotografía: Guillaume Schiffman Montaje: Laure Gardette, Sophie Reine Música: Emmanuel D’Orlando Rob Intérpretes: Romain Duris, Déborah François, Bérénice Bejo, Shaun Benson, Miou-Miou Duración: 111 minutos Distribuidora: Vértigo Publico adecuado: + 16 años (X-)

Francia, 2012. Estreno en España: 7 de junio de 2013

Versión del mito de Pigmalion con estética de Jacques Demy

El realizador francés Régis Roinsard tuvo la idea de su primer largo Populaire mientras visionaba un documental en torno a una máquina de escribir; más concretamente una escena sobre una competición de velocidad de mecanógrafas. Con ese motivo, armó la trama de esta his­toria que narra las peripecias de Louis Échard, el jefe de una empresa de seguridad, por intentar convertir a la joven Rose Pamphyle, su recién contratada secretaria, en la mecanógrafa más veloz de la historia.

Es un clásico en la urdimbre de tramas literarias y cinematográficas la idea de que la confianza que los de­más tengan sobre nosotros puede darnos alas para al­canzar los objetivos más difíciles. El conocido efecto Pig­malión ha sido plasmado cinematográficamente con gran acierto en, al menos, dos ocasiones. Quién no recuerda Pigmalión (1938, Anthony Asquith y Leslie Howard) que tuvo un exitoso remake en versión musical ti­tulado My fair lady (1964, George Cukor).

Y cuento esto porque, al ver Populaire, me vinieron a la cabeza los múltiples paralelismos con esas dos pelícu­las. Populaire es una comedia ro­mántica que cuenta una his­toria con un guión previsi­ble, especialmente por esas re­miniscencias teatrales y ci­nematográficas: un solterón que tiene un ami­go con el que hace una apues­ta y…

Pero lo hace de un modo muy eficaz. La trama es tier­na y divertida, y el director acierta con el tono que impregna la realización. La paleta de colores pastel es muy pro­pia del cine francés de los 60, y recuerda especialmente a Jacques Demy. Con esta opción estética, el es­pec­tador se sumerge fácilmente en un mundo de cuen­to, don­de todo es posible. El montaje refuerza esta idea de irrea­lidad y evasión con el uso de secuencias cercanas al videoclip y la publicidad (por ejemplo cuando la pro­ta­gonista hace un anuncio de la máquina de escribir Po­pu­laire). Roinsard trabajó en este campo dirigiendo vi­deoclips para Jean-Louis Murat o Jane Birkin y se no­ta. El ritmo es envidiable y no decae en ningún mo­men­to. No termino de entender que en alguna secuencia se pier­da el tono de cuento, ingenuo y candoro­so, con un sal­picón de sexo explícito.

La deliciosa música se compone de canciones de los años 50 del jazz americano, con artistas como Baxter y Jack Ary, intérprete de la canción El tcha-tcha de la secretaria. Incluso hay una divertida secuencia musical.

Los actores están muy bien, tanto los principales (un di­vertido y tierno Romain Duris) como los secundarios, en­tre los que luce especialmente Bérénice Bejo (The ar­tist).

Sofía López

Sofía López
Sofía López
Profesora universitaria de Cine Español y Estética Musical. Directora Grado Comunicación en Centro Universitario Villanueva