Presos del olvido: Fatalismo nostálgico

Presos del olvido | Llega el primer largo de Rodrigo Grande (Rosario, Argentina, 1974) que ganó el Premio Especial del Jurado del último Festival Iberoamericano de Huelva. Es una película correcta, concebida para el lucimiento de dos actores veteranos y prestigiosos. Luppi y Dumont (Smoking room) dan vida, con solvencia y un texto no excesivamente brillante ni creíble, a un par de ladrones sexagenarios que salen de la cárcel tras una condena de 30 años. Un botín escondido les espera en un mundo de tugurios y chiringos que sigue cayéndose a pedazos.

Salta a la vista (y al oído) que Grande se equivoca al intentar hacernos creer que Luppi era cantor de tangos y Dumont su bandoneista, un detalle absolutamente innecesario. Algunas situaciones (el partido de fútbol, el interrogatorio policial, por ejemplo) están bien para un anuncio pero no ayudan al, ya de por sí saturado y verboso, tono fatalista de una película que grita a ratos su condición primeriza. En las secuencias retrospectivas aparecen los hijos de los dos protagonistas y se defienden muy bien.

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Sinopsis

Argentina. Ciudad de Rosario. Tras pasar tres décadas juntos en la misma celda de la cárcel, Tito y Castor ya están en libertad. Los amigos de la juventud les esperan fuera, junto al tango, las noches de borrachera y también una gran cantidad de dinero escondido en el río Paraná. Aprovecharán el tiempo y vivirán cada día tratando de recuperar esos treinta años sufridos entre rejas. Y cuando las cosas se compliquen se cubrirán mutuamente, como lo hicieron siempre.

Ficha Técnica

  • País: Argentina (Rosarigasinos, 2001)
  • Fotografía: Felix Monti
  • Montaje: Miguel Pérez
  • Música: Ruy Folguera
  • Distribuidora: Sherlock Media
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