Push: La vacuidad del superhéroe

En estos tiempos de triunfo de los superhéroes en la gran pantalla, se presenta un filme que -dejando de lado los trajes estridentes, los fenómenos radiactivos y las adaptaciones de cómic- se inspira en un “supuesto hecho real”. Push se centra en el desarrollo de una serie de proyectos psíquicos iniciados por la Alemania nazi y que se prolongarían hasta nuestros días de manos del gobierno estadounidense.

Con la premisa de unos experimentos sobre los mecanismos psíquicos humanos, la trama desemboca en el clásico cóctel de acción al que Hollywood nos tiene habituados. A través del periplo de NickChris Evans, conocido por su papel en Los 4 fantásticos– en la ciudad de Hong Kong, el director Paul McGuigan nos sumerge en un mundo de ciencia-ficción estéril y vacuo. No se trata, con todo, de una carencia de ideas sino de una errónea ejecución de las mismas. La idea de una agencia gubernamental que espía y controla nuestros destinos usando a rastreadores, sombras, empujadores o videntes podría haber sido atractiva si no se hubiera ejecutado a través de un guión trillado y plagado de tópicos. El objetivo de Push es emboscar lo clásico de su argumentación tras una serie de piruetas rocambolescas que, vistas con detenimiento, no encajan en el puzzle.

Push es una película que busca la adrenalina del espectador a través de escenas espectaculares, aunque en este caso concreto algunas resulten risibles: es el caso de las pistolas teledirigidas o de los -más cómicos que temibles- villanos asiáticos. Uno de los pocos atractivos es ver a una adolescente Dakota Fanning (Yo soy Sam) que va ganando en registros a medida que avanza su carrera.

Ficha Técnica

  • EE.UU., 2009
  • Peter Sova
  • Nicolas Trembasiewicz
  • Neil Davidge
  • Aurum
  • 115 minutos
  • Jóvenes
Suscríbete al newsletter semanal de FilaSiete