Quantum of solace: Y van 22

Con 600 millones en taquilla, Casino Royale, la entrega anterior de la saga Bond, supuso una revitalización que sacó a la serie de una trayectoria previsible y rutinaria, propiciando buenas críticas. El mérito correspondió, por este orden, al trío de guionistas, al buen trabajo de la pareja protagonista Daniel CraigEva Green y al oficio del director, Martin Campbell.

En la película nº 22, protagonizada por el ahora impasible y pétreo agente secreto británico, los hábiles autores de la historia han seguido el esquema de la película anterior, con larguísimas secuencias de acción tremendamente espectaculares y una trama suficientemente articulada, en la que vuelve a jugar un papel relevante una mujer (ahora la actriz ucraniana Olga Kurylenko, con un personaje menos agradecido y desarrollado que el de la contable Vesper Lynd en Casino Royale). El malo está interpretado por un solvente Mathieu Amalric (La escafandra y la mariposa), que no logra superar al inquietante Mads Mikkelsen.

Si en la cinta anterior Bond era vulnerable por haber infringido la prohibición de enamorarse, en ésta se le ve desencantado y, en el fondo, ansioso de venganza, lo que provocará problemas con su jefa. Y es que los guionistas se han tomado en serio -dentro de un orden- el desarrollo de un personaje que se han empeñado en enriquecer para lograr un cine de acción más estilizado y sugestivo. En este sentido, tiene gracia y es ingeniosa la forma en que Bond vuelve a la calma después de haber destrozado medio planeta. La puesta en escena es espectacular, con una secuencia operística bien llevada y un par de persecuciones muy conseguidas. Conviene no perder de vista la limitación que supone la rigidez del personaje (su incapacidad de evolucionar) y, en este sentido, es de agradecer que los guionistas intenten presentarnos a un Bond un poquito evolucionado hacia sentimientos y actitudes desconocidas en él hasta la fecha.

Amena y menos estridente que la anterior (aún así, hay que decir que era mejor que ésta), con opciones similares -demasiadas para mi gusto- a la saga Bourne, la película dirigida con oficio por el alemán Marc Forster logra con creces su pretensión de resucitar a un personaje que llevaba décadas arrastrándose en una rutina de mujeres florero, exóticos parajes y gadgets más o menos vistosos.

Ficha Técnica

  • País: Reino Unido, 2008
  • Roberto Schaefer
  • Matt Chessé, Richard Pearson
  • David Arnold
  • Sony Pictures
  • 106 minutos
  • Jóvenes
Reseña Panorama
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor