Reflejos: Fórmula oriental

Reflejos | Kiefer Sutherland encarna a Ben Carson, un ex policía neoyorquino que perdió su empleo después de un fatal accidente. En un esfuerzo por recuperar su vida, su familia y superar su adicción al alcohol, acepta un trabajo como vigilante nocturno en un centro comercial abandonado. Carson, sin embargo, tarda poco en darse cuenta que hay algo raro en el edificio, y comienza a tener visiones horripilantes de personas quemadas y mutiladas en todos los espejos a los que se asoma…

Desde el gran éxito que cosechó The ring, Hollywood se apresuró a adquirir derechos de tantas cintas de terror orientales como fuera posible y empezó a hacer remakes. Reflejos es la versión norteamericana de un filme coreano de 2003, y se ajusta al dedillo a la fórmula que lleva rigiendo al género en los últimos años, con sus mismas (pocas) virtudes y (muchos) defectos.

Las señas de identidad siempre son las mismas: dotar a objetos mundanos (teléfonos, fotografías, cintas de video, espejos…) de una presencia maligna con aviesas intenciones, obligar al protagonista, normalmente un tipo afectado, a llegar al final del misterio que hay detrás de la presencia, implicar a niños propensos a crear mal rollo, y recurrir al gore y a las imágenes grotescas como únicos recursos de peso para incentivar la tensión en el espectador.

En Reflejos podemos encontrar el ‘pack’ completo, a lo que hay que sumar además una inconsistencia terrible en lo que se nos está contando, que va in crescendo según avanza el filme hasta desembocar en un epílogo que va más allá de lo absurdo. La película no ha funcionado demasiado bien en Estados Unidos a pesar del tirón popular de su protagonista.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (Mirrors, 2008)
  • Máxime Alexandre
  • Baxter
  • Javier Navarrete
  • Fox
  • 110 minutos
  • Adultos
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