Regreso a Ítaca

Laurent Cantet se traslada a una azotea en La Habana para hacer una radiografía demoledora de la Cuba comunista

Regreso a Ítaca, de Laurent Cantet
Regreso a Ítaca, de Laurent Cantet

Regreso a Ítaca: El miedo camina cerca

“Eva María se fue buscando el sol en la playa”… La canción del grupo madrileño de los 70 suena sin complejos en un viejo radiocassette. Estamos en una azotea cubana y cuatro amigos de toda la vida bailan alegres. Luego se sientan y empiezan a hablar de su juventud, del paso del tiempo, de cómo el régimen comunista ha marcado sus vidas.

La estructura no es precisamente original pero Cantet no es un director que pretenda revolucionar la estética cinematográfica. Rueda cámara en mano, buscando la credibilidad de los personajes por encima de todo. Por eso rueda con actores habitualmente desconocidos. Funcionó en La clase, en Foxfire (una película injustamente devaluada), y en este Regreso a Ítaca vuelve a demostrar que lo importante no es tanto la acción narrativa como el recorrido dramático de los personajes.

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Cantet utiliza la épica homérica, claramente referida en el título de la película, para simbolizar un regreso a la patria perdida marcado por la inadaptación del que retorna, su incapacidad para reconocer una realidad diferente que muy poco tiene que ver con sus recuerdos. Con sutil maestría, el guión va ganando grados de profundidad desde la conversación vana y superficial a la intimidad desnuda de cuatro personajes con muchos matices, en apariencia contradictorios. Es muy brillante la descripción del miedo a partir de un protagonista invisible y siniestro, una metáfora del sistema comunista que atenaza al individuo esté donde esté.

La elección de la azotea como punto de encuentro resulta muy acertada. Es una conversación íntima entre amigos expuesta a todo el mundo, en el que los personajes ya han perdido la confianza en tener un lugar dónde hablar sin ser escuchados por los servicios secretos.

Los cuatros actores protagonistas están magníficos en sus cambios de registro, en sus naturales pasos de la risa al llanto, de la palabra insignificante a la acusación imborrable. Regreso a Ítaca es un retablo muy completo de las miserias secretas que tienen que padecer los oprimidos por un régimen totalitario.

La película de Cantet obtuvo todo tipo de elogios en el pasado Festival de Cine de San Sebastián, pero fue censurada en el 36ª Festival del Nuevo Cine Latinoaméricano. El director francés, siempre “prudente” a la hora de hacer juicios críticos a las estructuras comunistas, no ha querido meter el dedo en la llaga. «Esta película que hice con una ternura extrema me parece que esta más cerca de un mensaje de amor para el pueblo cubano que de una tesis contrarrevolucionaria con la que la han querido empañar».

Cada uno hará sus lecturas, pero estas palabras me resultan muy poco convincentes después de ver esta sincera película rodada en Cuba.

Claudio Sánchez

Fernando Gil-Delgado ha conversado con Laurent Cantet. Lee la entrevista