Resurrection

Tercer largometraje del chino Bi Gan, que confirma su talento visual y su inclinación por estructuras narrativas deliberadamente crípticas

Resurrection (2025)
Resurrection (2025)

Resurrection: Un sueño dentro de otro

· Crítica de Resurrection | Estreno 30 de abril de 2026.
· La recepción depende del espectador. Quien busque un relato canónico puede sentirse frustrado por su carácter fragmentario y simbólico; quien se abandone a las imágenes encontrará una experiencia deslumbrante.

Resurrection arranca con un intertítulo inquietante: la división entre dos formas de humanidad; la que sueña -capaz de generar memoria e imágenes- y la inmortal, condenada a una existencia sin historia. En ese mundo, la figura de la «resucitadora» encarna una misión casi espiritual: devolver a los humanos la capacidad de imaginar a través de sueños e imágenes perdidas.

Tercer largometraje de Bi Gan tras Kaili Blues y Largo viaje hacia la noche, la película confirma su extraordinario talento visual y su inclinación por estructuras narrativas deliberadamente crípticas, aquí más fragmentarias. Ambientada en una realidad alternativa donde la inmortalidad se alcanza renunciando a los sueños, sigue a un «deliriante» -disidente que se resiste a olvidar- perseguido por una enigmática figura femenina que le permite experimentar sus últimas ensoñaciones. A partir de ahí, el filme se fragmenta en episodios que recorren el siglo XX chino y diversas formas del cine. Cada segmento funciona como una resurrección parcial de géneros: del expresionismo alemán al noir de espionaje, del relato picaresco al melodrama romántico con ecos de Wong Kar-wai. En uno de los pasajes más logrados, el protagonista habita un universo de sombras deformadas y decorados imposibles; en otro, es espía en guerra, atrapado en traiciones; más adelante, la narración deriva hacia un romance vampírico en largos planos secuencia.

El cine de Bi Gan, vinculado a la sexta generación china, desborda etiquetas. Su obra combina erudición cinéfila y apuesta radical por lo sensorial y lo onírico. Cada episodio parece asociado a un sentido y a una tradición distinta, como si el espectador atravesara un museo vivo donde cada sala redefine sus reglas. Desde el punto de vista formal, Resurrection alcanza una belleza deslumbrante. La cámara se desliza con fluidez hipnótica, el color y la luz crean una textura sensorial rica y el diseño sonoro envuelve la experiencia. Hay ecos del cine de Andrei Tarkovski en su forma de esculpir el tiempo y convertir cada plano en contemplación. Pero no conviene buscar una explicación cerrada: la película funciona como un sueño dentro de otro.

La recepción depende del espectador. Quien busque un relato canónico puede sentirse frustrado por su carácter fragmentario y simbólico; quien se abandone a las imágenes encontrará una experiencia deslumbrante, más sensorial que narrativa. A ello contribuyen Jackson Yee y Shu Qi. Él sostiene una identidad cambiante, ella encarna una presencia espectral que guía y desplaza el sentido de cada episodio. Entre ambos anclan emocionalmente una obra que habita lo onírico.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Jingsong Dong
  • Montaje: B. Gan
  • Música: M83
  • Duración: 159 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: Filmin
  • China, EE.UU., Francia (Kuang ye shi dai), 2025
  • Estreno: 30.4.2026
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.
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