Rey Arturo. La leyenda de la espada: Arturo, tronista poligonero

Rey Arturo. La leyenda de la espada: El paso del mito artúrico por la batidora de Guy Ritchie no es especialmente memorable.

Guy Ritchie nos hizo creer en la muy divertida y estilosa Operación UNCLE que era capaz de ser elegante y salir de su discurso habitual de pinchadiscos de discoteca populachera, con chunda-chunga y acelerones para buscar la complicidad de espectadores que quieren entretenimientos llevaderos que deambularan con andares chulescos.

La lectura del mito artúrico por parte del inglés Ritchie en este Rey Arturo es hasta cierto punto original en el primer acto, pero casi inmediatamente se vulgariza de manera grotesca. Arturo crece en un burdel y es un rufián que trapichea en Londinium.

Al macararrizar los mitos, como ya hizo con Sherlock Holmes, la épica y la lírica de las películas de Ritchie devienen en un relato sin gracia ni carisma en el que el adelanto de la información suena ya a mecanismo agotado y ridículo. Es un recurso gastado que demuestra dificultades severas de escritura y un discurso pobre y elemental. El vestuario de Annie Symons, la peluquería y el estilismo (lo de Jude Law…) son una verdadera calamidad.

En Rey Arturo. La leyenda de la espada, 175 millones de presupuesto, Ritchie ha evitado una película turbia y gruesa, de manera que sin ser para niños, admite un público general. La elección del protagonista, Charlie Hunnam, es un tremendo error o un acierto, según se mire. Como actor es una calamidad, como pandillero que se contonea y siempre tiene una salida slang para bajar el PH heroico, es perfecto.

Ficha Técnica

  • Fotografía: John Mathieson
  • Montaje: James Herbert
  • Música: Daniel Pemberton
  • Duración: 120 min.
  • Público adecuado: +12 años (V)
  • Distribuidora: Warner Bros
  • EE.UU. (King Arthur: Legend of the Sword), 2017
  • Estreno: 4.8.2017
Reseña Panorama
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor