RoboCop (2014): Poli biónico

Robocop | El director brasileiro de «Tropa de élite» está al frente de un remake que no es ni bueno ni malo. Se deja ver y ya

La historia ya es sabida. Estamos en Detroit en un futuro cercano. A un policía muy malherido le meten en un cuerpazo de metal y lo convierten en una máquina de matar, como Torrente, pero sin palillo.

Samuel L. Jackson (¿madre mía, sería posible que, alguna vez, este hombre no sobreactuara tantísimo, con ese histrionismo agotador?) para presentarnos de una manera eficaz aunque simplona una historia contada con oficio y poco más, porque la historia da para muy poco y la película de Verhoeven tampoco era nada del otro mundo.

La cosa de «mitad hombre, mitad máquina, todo policía» se desarrolla con cierta amenidad aunque la simpleza del guión (el dilema biotecnológico les dura menos que un conato de profundidad en un talk show mañanero), los tiroteos de videojuego y las idas y venidas al laboratorio son un rollete cansino.

Gary Oldman va con el automático y un ridículo Michael Keaton no se sabe muy bien a lo que juega, quizás a que no se le caiga el peluquín. La pobre Abbie Cornish (mona y buena  actriz en Bright Star) no se aclara en el papel de la mujer de Robocop, que interpreta el sueco Joel Kinnaman (el compañero fumeta de la poli esfinge de la serie The Killing).

Queda un entretenimiento pachanguero, con una música ridícula y un montaje discotequero macarrilla de pantalón de campana 2.0.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Lula Carvalho
  • Montaje: Daniel Rezende, Peter McNulty
  • Música: Pedro Bromfman
  • Duración: 118 m.
  • Distribuidora: Sony
  • Público adecuado:16 años
  •  Estreno en España: 14.2.2014

EE.UU. (RoboCop), 2014.

Suscríbete a la revista FilaSiete por sólo 32€ al año
Reseña
s
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor