A Roma con amor: Roma se merece mejor homenaje

A Roma con amor: La última cinta de Woody Allen es un compendio de ideas perezosas y fallidas.

Con A Roma con amor, Woody Allen cumple siete años de periplos por ciudades europeas (quitando su fugaz vuel­ta a su querida Nueva York en Si la cosa funciona). Sie­te años irregulares cinematográficamente hablando, en los que han brillado más sus dramas (Match point, El sueño de Cassandra) que sus comedias o tragicomedias (Scoop, Vicky Cristina Barcelona, Conocerás al hombre de tus sueñosMidnight in Paris es un caso aparte porque es una co­media totalmente blanca y nostálgica).

Escribir buenos guiones de comedia no es fácil, y menos si te concedes de margen menos de 12 meses entre uno y otro, aunque te llames Woody Allen. Ése, sin embargo, no es su mayor problema. Lo malo realmente es que el Allen cómico se ha vuelto cínico, pesimista y dogmático has­ta la extenuación. Hoy día conceden más respiro al espectador sus excelentes dramas de tintes dostoievskianos -véa­se Match point– que sus comedias, que se han vuelto di­rectamente asfixiantes. A Roma con amor tiene ese vicio muy marcado, pero es que además cuenta con uno de sus guio­nes más rancios y olvidables de su carrera.

La cinta narra cuatro historias a la vez que tienen poco que ver entre sí, con el único nexo en común de transcurrir en Roma. En una, un hombre con una existencia vulgar (Roberto Benigni) se ve asediado por pa­parazzis; en otra, un director de ópera retirado (Allen) descubre que su nuevo suegro tiene un don para sol­tar gorgori­tos en la du­cha; en la tercera, una pareja de re­cién casados (Ale­ssan­dro Tiberi y Alessandra Mastronardi) son sepa­ra­dos por el azar y acaban pasando el día con una prostituta (Pe­nélope Cruz) y una estrella de cine; y en la última un ar­quitecto norteamericano de mediana edad (Alec Baldwin) vislumbra el futuro que le espera a otro arquitecto nor­teamericano veinteañero (Jesse Eisenberg) cuan­do en­tra en su vida una mujer destructiva (Ellen Page).

A Roma con amor
Ale­ssan­dro Tiberi y Penélope Cruz en A Roma con amor

Ignoro si el realizador neoyorquino partió con la idea de contar varias historias, pero visto el filme da la sensación de que tuvo distintas ideas para rodar en Roma, no te­nía el convencimiento de que ninguna de ellas tuviese en­tidad para funcionar por sí sola y prefirió no arriesgarse.

Como cuando ha rodado en París o Barcelona, Allen incorpora y homenajea a algunos de los rasgos culturales que más admira del país -la fantasía extravagante de Felli­ni, la farsa cómica del De Sica de Matrimonio a la italiana, el teatro de Pirandello… no falta siquiera la voluptuosa mo­rena al estilo Gina Lollobrigida, aunque esté interpretada por una española, cosa que no ha sentado demasiado bien a los italianos. Y luego los incorpora a su universo ha­bitual, con la inestabilidad y fugacidad del amor y la ab­surdidad de intentar encontrar un sentido a la vida co­mo temas centrales.

Es una temática que ya estaba presente en su filmografía hace más de 30 años, pero la diferencia es que antes el ci­neasta abría interrogantes, presentaba contrapuntos y trans­mitía dilemas inteligentes mientras derrochaba su ha­bitual ingenio. Ahora sin embargo priman el fatalismo y el cinismo, que se cuelan en cintas como esta en forma de discurso, que es algo que el cine de Allen afortunadamente muy pocas veces ha tenido. Y en To Rome with love, ade­más, el ingenio es sustituido por situaciones forzadas, in­consistencias, abuso de los estereotipos y mucha artificialidad gratuita.

Suelo decir que Woody Allen es el único realizador en ac­­tivo del que sé de antemano que sus películas siempre me van a aportar algo. Su último fil­me me ha hecho dudar de esta regla por primera vez. Aunque siendo benevolentes, quizá sí haya algo que rascar en la historia de Page y Eisen­berg, aunque también sea porque los actores ponen todo de su parte.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Darius Khondji
  • Montaje: Alisa Lepselter
  • Duración: 112 m.
  • Distribuidora: Alta
  • Público adecuado: +18 años (sexo)
  • Estreno en España: 21.9.2012

EE.UU., Italia, España (To rome with love, 2012)