Salir del armario: Situaciones tragicómicas

Aunque Fran­cis Ve­ber es director y guionista reconocido en Francia desde hace más de veinticinco años, las verdad es que el gran público español le conoce por su reciente éxito  La cena de los idiotas (1988), adaptación de su propia obra de teatro que, a su vez, ha sido traducida e interpretada en España con acierto y buena aceptación.

Salir del armario es una comedia con no mucha gracia -desde luego las risas que provoca son bien pocas-, sin compararla con La cena de los idiotas. Un hombre de mediana edad, tímido y soso, aburrido, a quien su mujer ha dejado, al que su hijo adolescente evita, contable solitario en una empresa desde hace muchos años, acaba de ser despedido. Su vecino de piso envía anónimamente al jefe de la empresa una serie de fotografías trucadas en las que el soso-aburrido aparece como travesti y con otros gays. La empresa le readmite para que no pueda decir la poderosa Prensa que el pobre soso ha sido expulsado por ser homosexual. Y a partir de aquí -que es casi toda la película de 84 minutos, y se hace larga- las situaciones equívocas con sus compañeros de trabajo, con su ex-mujer y su hijo… tendrían que ser cómicas. Eso es lo que se supone, y se espera. Ya dije que no lo son mucho.

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Tal vez porque no es acertada la elección de Daniel Auteuil como tipo pesado, como plasta. Auteuil es un gran actor, pero no es un payaso; hace un tímido marginado que no provoca risa, sino lástima, da pena. Las situaciones son muy contenidas, es más, el montaje evita cualquier derivación de las escenas hacia la farsa disparatada: corta y corta. Casi más parece una tragicomedia, pero tampoco acaba de serlo…

Hay una historia secundaria, derivada de la principal, y a cargo de Gérard Depardieu y Thierry Lhermitte, que tiene el mismo contenido que La cena de los idiotas, y como ella risible. Es esta la línea cómica más conseguida, pero también parece estar recortada, no explayada ni llevada hasta su final consecuencia, quizá para que no anule ni ensombrezca la línea más principal de Auteuil… Sea como que sea, un gran elenco de actores… para bien poco resultado festivo.

La música es alegre y fresca. La fotografía es vistosa, así como la dirección artística. Pero no pueden convertir en motivo de risa lo que de suyo da dolor y es presentado, e interpretado, demasiado seriamente, es decir, en su mayor verdad: una injusticia laboral, un intento de suicidio, un matrimonio roto, una mujer y un hijo egoístas, un comportamiento humano cruel, un adulterio… En fin, haría falta una máquina de reír para que pueda haber risas ante este tipo de cosas. O, mejor, habría que rehacer todo y convertirlo en payasada, y con actores-payasos: tal vez así funcionaría.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Luciano Tovoli
  • Música: Vladimir Cosma 
  • Montaje: Georges Klotz
  • País: Francia 
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