Salvajes

 Oliver Stone   Shane Salerno, Don Winslow   Dan Mindel  Joe Hutshing, Stuart Levy, Alex Marquez   Taylor Kitsch, Benicio del Toro, Blake Lively, Aaron Johnson, Salma Hayek, John Travolta, Emile Hirsch, Demián Bichir   Universal   131 minutos   Mayores de 18 años (violencia, sexo, lenguaje crudos)

EE.UU.  (Savages) 2012. Estreno: 28/09/2012

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Salvajes parecía llamada a ser la tercera pieza del tríptico en el que ya estaban Asesinos natos y Giro salvaje, las dos películas ultras (en violencia desmadrada) de Oliver Stone. Y tiene momentos tremendos, pero hay, en cierto modo, un tono distinto.Una luz salvaje ilumina con todo el color posible a auténticos personajes de la selva. Lo sorprendente de la película es la complicidad de Stone con estos tipos que matan y viven del delito entre rayas de coca y cachimbas rellenas de todo tipo de hierbas del bosque animado.La película navega durante casi dos horas en busca del entretenimiento más descarada y frívolamente eficaz. Benicio del Toro, maligno, abusador, machista. Su jefa, Salma Hayek, mujer fatal, madre coraje, serpiente venenosa.Y enfrente dos jóvenes vividores que comparten rubia. Uno es budista y filántropo (sí filántropo surfero, fashion de escaparate de tienda cara que construye pozos en aldeas africanas…), otro más pragmático y dispuesto a mancharse las manos de sangre porque fue nada menos que chico de los SEALs. Ambos comparten el oficio de narcos de lujo en su casa californiana en primera línea de playa.Salma y Benicio amenazan al negocio del trío hippy ante la atenta mirada del poli corrupto, un Travolta que cada vez da más miedo.La película intenta salirse de la sombra de Tarantino y lo consigue a ratos. Sobre todo cuando Stone se pone moralista (moralista demagogo y simplón) e intenta que el espectador empatice con el mundo salvaje de drogas, sexo y dinero. Eso no lo hace el director de Kill Bill. Por eso, entre otras cosas, es tan grande.La trampa y cartón de Stone es demasiado evidente. Se nota que la película intenta entretener a toda costa con personajes extremos, anclados en su ser tópicos. Y sobre todo, la toma de postura de un director que va de revolucionario pero acaba siendo inocentemente pijo y banal.Los héroes de Stone son niños de papá que viven de escándalo gracias a la explotación del indígena. Así es la jungla de Oliver, por más que haya algún que otro muerto, alguna que otra escena violenta.

Este juguetito caro está lejos de Giro al infierno, podría subtitularse Inmersión y retoce en la casa de mamma mía.

Claudio Sánchez