San Andrés: ¿Acaso Hollywood odia Silicon Valley?

San Andrés | Mientras una serie de terremotos azota California, Ray, Dwayne Johnson, se esfuerza por encontrar a su familia y sacarla de las zonas de peligro.

Me soplan que la primera película sobre un terremoto en California era histórica y se llamó San Francisco (1936), ochenta años después llega San Andreas; entre ambos títulos han sido multitud los directores que se han entretenido destruyendo parte o toda California; merecen recordarse Panorama para matar, película de James Bond, en la que el terremoto iba a ser provocado por el malvado Christopher Walken; y la celebérrima Terremoto (1974) que introdujo el sensurround en las salas y seguía el esquema común a las películas de desastres tan queridas por Hollywood en los setenta.

El nuevo terremoto sigue las curiosas pautas del género en las que el espectador se preocupa por la supervivencia de cuatro o cinco protagonistas, mientras contempla indiferente -o divertido- la muerte de muchos millares y la destrucción por doquier. El resto es gran guiñol. Hay que reconocer al responsable de casting que la elección de Dwayne Johnson para el papel principal es acertada, tal vez inevitable: este hombre lleva años encarnando al gigante bonachón y es creíble tanto en su faceta de musculoso ex-marine reconvertido en abnegado bombero, como en la de padre de familia preocupado por los suyos.

El guionista Carlton Cuse, a falta de lucirse con los diálogos («Deprisa», «Dios mío», «vamos por nuestra hija»), le da un mínimo de profundidad -problemas familiares, un triste suceso en el pasado, un rival- para que en la historia haya algo más que edificios desmoronándose.

Por su parte Brad Peyton sabe sacar partido de su carismático protagonista a quien ya había dirigido en la segunda entrega de La isla misteriosa, otro intrascendente, catastrófico y no menos fantasioso carrusel de acción. La película, en realidad, es una fenomenal carrera de obstáculos, de brillante factura, adornada con impresionantes efectos especiales.

A este respecto conviene decir que la tecnología informática tiene, además de brillantes resultados, la desgraciada consecuencia de convertir en banal los mayores logros visuales: el colapso de un puente, la caída de edificios emblemáticos, la destrucción de una ciudad (tres o cuatro en realidad) un maremoto, o cualquier otro increíble evento como puede ser ver flotar grandes barcos por las calles de San Francisco. Al contrario, todavía recuerdo el impacto que causó la onda sísmica del Terremoto de 1974, realizada por medios artesanales.

San Andrés es un brillante espectáculo que vale el dinero de la entrada.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Steve Yedlin
  • Montaje: Bob Ducsay
  • Música: Andrew Lockington
  • Duración: 114 min.
  • Distribuidora: Warner Bros.
  • Público adecuado: +12 años
  • San Andreas. USA, 2015.
  • Estreno en España: 26.06.2015

 

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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.