Satanás (Perfil de un asesino): Directa al infierno

Tradicionalmente, las escasísimas producciones colombianas que llegaban a estrenarse en nuestro país se encuadraban ya fuera en el realismo social de Víctor Gaviria (La vendedora de rosas) y discípulos, o en el realismo mágico de Sergio Cabrera (Golpe de estadio) y acólitos. En cualquier caso, siempre se trataba de historias muy localistas que apenas tenían sentido o razón de ser fuera del contexto del país sudamericano.

Con Satanás (Perfil de un asesino), el debutante Andrés Baiz parece determinado a traspasar de una vez fronteras con una película que explora una temática de matices tan universales como es el origen del mal, no como producto reduccionista del clima sociopolítico de una nación en concreto, sino como un impulso inherente al ser humano más allá de su bandera, credo o cultura. Ambición y ganas de hacer algo distinto desde luego no le faltan a la cinta de Baiz, el problema es que aporta muy, muy poco más, más allá de la fotografía y un par de actuaciones dignas de mención.

El realizador, que también escribe el guión, toma como base para su filme la novela de su compatriota Mario Mendoza, que se basaba a su vez vagamente en la masacre del restaurante Pozzetto, la mayor matanza en masa perpetrada por un solo hombre en la historia de Colombia. Mendoza intercalaba las historias personales ficticias de algunas de las víctimas del crimen con la del asesino, un veterano de guerra que ejercía de profesor de inglés y que estaba obsesionado con el mito de Jekyll y Hyde.

Baiz repite el mismo esquema pero escogiendo sólo tres historias: la de Eliseo, el pistolero, la de una mujer que aprovecha su físico para embaucar y sacar el dinero a altos ejecutivos, y la de un sacerdote incapaz de reprimir el deseo que siente por su ama de llaves. Todos ellos tienen un nexo común: son personajes al borde del abismo que, por diversas circunstancias, parecen no tener otra opción más que dejar que la oscuridad llene sus vidas. O eso parece que es lo que nos quiere contar el director, porque los tres tienen un perfil tan unidimensional que sus motivaciones carecen de sentido y la tesis acaba por no tener fuerza ninguna.

Es especialmente desconcertante el dibujo del asesino, una suerte de Travis Bickle incomprensible que hubiera provocado la misma sensación en el espectador si hubiera sido presentado en el clímax, en lugar de dedicar dos tercios de la película a intentar explicar qué le llevó a perder los papeles de ese modo. Para colmo, se explota al máximo y de forma totalmente innecesaria los momentos de violencia extrema, y hay una escena de violación que rivaliza en gratuidad y duración con la que nos «regalaron» Gaspar Noé y la Bellucci en Irreversible.

Por lo menos los actores están a una altura bastante superior a la de sus personajes y la realización, de buena factura técnica para una industria cinematográfica en la que los medios escasean, es correcta para tratarse de una opera prima, aunque en ello tenga mucho que ver la excelente fotografía de Mauricio Vidal.

Ficha Técnica

  • País: Colombia (Satanás, 2007)
  • Mauricio Vidal
  • Alberto de Toro
  • Angelo Milli
  • Alta
  • 95 minutos
  • Adultos
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