Sin reservas: Aceptable remake

Sin reservas | Kate Armstrong es la chef de un restaurante de moda en Man­hattan. Su reino es la cocina, donde despliega su arte con una precisión admirable, auxiliada por un grupo de pinches y camareros. La due­ña del restaurante está feliz con ella, pero la obliga a ir a terapia para que aprenda a controlar su genio y a poner coto a sus neuras. Kate vive sola, es soltera sin compromiso y ya no cumplirá los 30. Una niña y un cocinero irrumpirán en el menú vital de una gran profesional amante del método (es paradigmática la manera en que se ajusta el delantal) y de una vida reglada que le permite sentirse segura y en su sitio.

Basta leer este argumento para que una buena actriz sólo pregunte “dónde hay que firmar”. Además, en este caso todo era todavía más sencillo porque Catherine Zeta-Jones podía estudiarse Deliciosa Martha, la película alemana de 2001 magistralmente escrita y dirigida por Sandra Nettelbeck.

El remake norteamericano la sigue en casi todos los detalles, con una encantadora Zeta-Jones y un rocoso y tosco Aaron Ekhart que hace lo que puede, discreto, sobre todo si se le com­para con Sergio Castellito. La manera de caracterizar a la niña que interpreta Abigail Breslin no termina de convencer.

La dirección del australiano Scott Hicks (Shine, Corazones en Atlándida) es correcta, aunque tiene ese regusto comercialote y sensiblero que tanto daño hace a bastantes cintas norteamericanas.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (No Reservations, 2007)
  • Fotografía: Stuart Dryburgh
  • Montaje: Pip Karmel
  • Música: Dario Marianelli
  • Duración: 103 m.
  • Público adecuado: Jóvenes
  • Distribuidora: Warner
  • Estreno en España: 21.09.2007
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Reseña
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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor