Spotlight

Crítica de la película

Thomas McCarthy narra los casos de pederastia investigados por el Boston Globe en 2002

2076
0
Compartir
portada
Spotlight

· Spotlight no es una película sobre la pederastia en la Igle­sia, sino sobre la concreta investigación de estos abu­sos.

Un thriller periodístico a la caza del Oscar

En el año 2002 el equipo de investigación del Boston Glo­be, que publicaba su propio suplemento llamado Spotlight, empieza a indagar en algunos casos de pede­ras­tia cometidos por sacerdotes católicos. El objetivo de es­te grupo de reporteros es conocer el alcance de estos de­litos y averiguar si el obispo de Boston, el cardenal Ber­nard Law, encubrió de alguna manera los hechos. El re­sultado de la investigación fue un durísimo reportaje que ganó un premio Pulitzer y que terminó provocando la dimisión de Law.

Desde la enérgica actuación de Benedicto XVI y su fa­mosa tolerancia cero -seguida punto por punto por el Pa­pa Francisco-, el crimen de la pederastia se conoce, se persigue y se condena. Y dentro del lógico rechazo y es­cándalo que supone (para creyentes y no), el católico sa­be que está en buenas manos: pertenece a una iglesia que pone delante de dos tribunales (el civil primero y el eclesiástico después) a cualquier sospechoso. De he­cho, el código antipederastia de la Iglesia católica ha ser­vido como base para códigos similares posteriores de otras organizaciones.

Eso no ocurría hace quince años. Desgraciadamente la pe­derastia existía en la Iglesia católica (menos que en otras instituciones y más que en otras, pero existía), sin em­bargo, el modo de atacarla (como también en otras ins­tituciones) era absolutamente desafortunado: un parche que terminó en algunos casos perpetuando el delito.

Que en este cambio hayan influido los medios de comunicación dando publicidad a estos casos no lo duda na­die. Como tampoco duda nadie que, en el ánimo de es­tas publicaciones, había desde un sincero y siempre loa­ble afán de llegar a la verdad hasta un deseo menos loable de atacar a la Iglesia católica. Unos y otros ayuda­ron en el fondo a una renovación y cambio necesarios.

Spotlight no es una película sobre la pederastia en la Igle­sia, sino sobre la concreta investigación de estos abu­sos. Aunque estemos ante un tema dramático y doloroso, la película no es un drama sino un thriller perio­dís­tico en toda regla. Y es, me parece, en esta clave en la que se puede y debe juzgar la película (otra cosa es que, al ser un tema que interpela, habrá quien eche de me­nos más dureza en la denuncia y otros que critiquen que en ningún momento aparezca el contrapunto de los mi­les de sacerdotes ejemplares).

Como thriller periodístico, Spotlight funciona muy bien y se entienden sus nominaciones a los Globos de Oro. En la sala de mandos hay todo menos advenedizos. Tom McCarthy (Win, win, The Visitor) con la ayuda de Josh Singer (guionista de El ala oeste de la Casa Blanca) en el guion construye un relato sólido, bien documentado y, en cierto modo, poliédrico (en la red de en­cubridores hay jefes de la Iglesia… pero también periodistas perezosos) que va dando voz a los diferentes pro­tagonistas de la investigación y desmadejando la laboriosa trama de dolorosos sucesos. Hay que agradecer que, aunque hay algún pasaje duro y explícito, hay tam­bién un visible empeño para no caer en el morbo. En este sentido el tono clásico -que recuerda a algunos me­morables thrillers periodísticos- le sienta bien al rela­to y ayuda a una cierta contención, también en sus episodios más críticos y en sus breves momentos militantes y parciales (que alguno también hay).

Por otra parte, McCarthy vuelve a demostrar su bue­na mano en el casting: un cuarteto de periodistas abso­lu­tamente convincente, interpretado por actores muy sol­ventes, a los que acompaña un Stanley Tucci en un per­sonaje tan antipático como creíble.