Stone: Una verdadera piedra

Es asombroso lo que dos actores de talento como Edward Norton y Robert De Niro (para mí, por ese orden) pueden llegar a hacer en el curso de sus erráticas trayectorias interpretativas. En esta película, se dedican a autoparodiarse durante 105 minutos.

Stone es una película tan absurda, tan pedante, tan fastidiosamente hueca, tan llena de inercia y aburrimiento, que se te quitan las ganas de escribir sobre ella algo que rebase lo que sigue. Empleado de prisiones que concede el régimen de libertad condicional, preso malévolo con cara de morderte un ojo al mínimo descuido, ninfómana novia del preso que se lía con un poste de teléfono, pedaleos ambientales sobre el profundo sur de religiosidad atormentada y sentido trágico de la culpa.

Dirige John Curran (El velo pintado) un guión patético del autor del libreto de Junebug. Insisto, asombroso. Lo mejor, de largo, el cartel de la película.

Lo mejor: El cartel de la película.

Lo peor: La película, toda ella.

Sinopsis

Jack Mabry (De Niro), un oficial de libertad condicional ya de vuelta, estudia el caso de Gerald Creeson (Norton), un pirómano que ya no sabe qué hacer para salir de prisión. A la vez, su mujer (Jovovich) intenta manipular como sea al oficial para conseguir la libertad de su marido.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Maryse Alberti
  • Montaje: Alexander De Franceschi
  • Música: Selena Arizanovic
  • Duración: 105 min.
  • Público adecuado: +18 años (X+D+V+)
  • Distribuidora: Filmax
  • EE.UU., 2010
  • Estreno: 22.10.2010
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