Suite francesa: Bussy, Francia, junio de 1940

Suite francesa | Llega al cine la primera adaptación de la novela póstuma de la escritora francesa Irène Némirovski. Pretender juzgar la película sin referirse a la novela es posible pero no me parece honesto. Aunque no se haya leído la novela, esa obra está ahí desde 2004, cuando su publicación en Francia fue el acontecimiento literario más importante en muchos años.

No es el momento ni el lugar para hacerlo pero quiero que conste mi admiración por una obra inconclusa que me resulta fascinante, imprescindible para entender lo ocurrido en Francia cuando los alemanes la invaden a una velocidad vertiginosa, dominados por el sentimiento de conquistar el país que les humilló en Versalles tras la I Guerra Mundial.

Una francesa de origen ucraniano y judía, hija de banquero, despreciada por su madre, universitaria, escritora consagrada desde muy joven, conversa al catolicismo, madre de dos hijas, casada con un judío, ambos muertos en Auschwitz en 1942.

Repudiada por los judíos, desamparada por las autoridades francesas, entregada a la muerte con 40 años, de manera vil, más vil si sabemos que cuando su marido se interesa por ella, ya detenida y camino de la muerte, le apresan y acaban con él de la misma manera.

La película elige una parte de la novela (la segunda, Dolce, de las cinco que había previsto la autora, que solo pudo completar dos) y no se lo reprocho. No está mal el resultado: la puesta en escena es excelente, los actores están muy bien, la fotografía del español Eduard Grau tiene calidad, el vestuario del ganador del Oscar Michael O’Connor es bueno… pero el director Saul Dibb (La Duquesa) no entiende o no quiere entender a Némirovsky, que es una escritora con una acidez tremebunda, de la que queda poco en la cinta.

La autora, en su obra final e inconclusa y en el resto de sus novelas se muestra extraordinariamente crítica con la alta burguesía judía y hace un retrato devastador de los franceses que miraron para otro lado ante las atrocidades de los nazis y las actitudes mezquinas de muchos, que se mezclan con el heroísmo sencillo de otros.

Suite francesa: Escribir como una manera de hacer el mundo mejor

Los cuadros desoladores del libro no se abandonan al nihilismo porque la autora ama la vida y ama Francia y ama a los de su raza. Ama, y porque ama, no calla, escribe y escribe con un talento descomunal, asomada ya al pozo de la muerte, sabiendo que lo que guarda en una maleta es de alguna manera un legado para sus hijas y para los hijos todos de esa Francia donde fue tan feliz, para ser después, en mayor grado, desgraciada.

La película se ve bien, eso está fuera de toda duda. El comienzo es estupendo. Cuenta fielmente y con cierta clase lo que se narra en el segundo libro de la novela, pero lo hace sin la sutileza que adorna cada página del relato original. Sin la pasión y la sabiduría de la escritora, de la que no están dotados el director y su coguionista, Matt Charman, que escribe su primer largo…

El tema es muy francés y los productores norteamericanos (los hermanos Weinstein, judíos como es bien sabido) han decidido conservar la letra y aguar el espíritu. He escrito aguar, que significa echar agua al vino para rebajar su potencia.

Lucile Angellier, hermosa joven (aunque hable en inglés, Michelle Williams está estupenda en todos los sentidos), aguarda noticias de su marido, prisionero de guerra en Alemania. Vive con su asfixiante suegra en la hacienda familiar, en un pequeño pueblo de la Francia de 1940. El éxodo de los parisinos, trae a los alemanes que ocupan el pueblo y alojan a los oficiales en las casas principales. Un teniente alemán es asignado a la casa de los Angellier y Lucile intenta ignorarle…

Creo que me he explicado. Los que hayan leído la novela la verán con sentimientos encontrados, pero con agrado, es una de esas películas que lucen y mucho en una pantalla grande.

Los que desconocen la novela podrían pensar que la historia está bien pero que no hay que exagerar. A esos espectadores les bastará asomarse a la prosa milagrosa de esta mujer admirable, un caso similar al de Conrad, capaz de manejar un idioma que no es el suyo por nacimiento e infancia, con una perfección inusitada.

En realidad, y acabo, esta película era para Tavernier y era para actores franceses y alemanes. Pero Tavernier hizo Salvoconducto y poco faltó para que le quitarán la nacionalidad. Con la grandeur no se juega.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Eduard Grau
  • Montaje: Chris Dickens  
  • Música: Rael Jones
  • Duración: 107 min  
  • Distribuidora: eOne  
  • Público adecuado: +16 años (VX-)
  • Suite francaise. Canadá, Francia, Reino Unido, 2015.
  • Estreno en España: 8.05.2015
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Reseña
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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor