Sunshine: Odisea solar

Sunshine crítica | El británico Danny Boyle se labró un inmenso prestigio con sus primeras películas, Tumba abierta y Trainspotting, rodadas en su país. Después, ha mostrado su valía para géneros tan diversos como la comedia (Una historia diferente) y hasta el terror (28 días después). Esta vez le hinca el diente a la ciencia ficción dura, tomando como referencia 2001: Una odisea del espacio, pues el filme tiene numerosos elementos en común con el clásico de Kubrick. No faltan homenajes a otros clásicos, especialmente a la película Alien, el octavo pasajero.

En el año 2057, los científicos han detectado que el sol está a punto de apagarse. Los ocho integrantes de la tripulación de una astronave intentarán desesperadamente solucionar el problema, viajando hasta las cercanías del Astro Rey, para arrojar sobre él una bomba que podría reactivarlo. Por el camino, reciben un mensaje de socorro, procedente de otro vehículo espacial que intentó realizar la misma misión años antes. Acudir en su ayuda supone desviarse ligeramente de la trayectoria prevista.

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A Boyle se le da bien retratar personajes muy humanos, a los que coloca en situaciones límite, como se veía en La playa y la citada 28 días después, las otras películas en que ha trabajado con el guionista Alex Garland, responsable del libreto también aquí. Esta parte humana del filme es la que mejor funciona, con secuencias memorables, como el mensaje que Capa, uno de los protagonistas, envía a su familia cuando está a punto de perder definitivamente el contacto con ellos, quizás para siempre, o la asamblea en la que éste debe tomar la difícil decisión de si deben desviarse por la señal de socorro.

Se nota el esforzado trabajo de los nueve actores de la cinta, casi todos desconocidos, excepto Michelle Yeoh y Cillian Murphy, que empezó a despuntar precisamente con 28 días después. La naturaleza de la trama permite que Boyle se luzca en el apartado visual, con imágenes impactantes de la nave acercándose al sol, las apariciones de Pinbacker (un tipo espectral formado por partículas inestables…) y varios momentos de suspense bastante logrados.

A pesar de todo, el conjunto no termina de funcionar porque Boyle imprime al filme ese tono grandilocuente que funciona en una genialidad como Solaris (1972), de Andrei Tarkovsky, pero lastra a producciones no tan geniales como Solaris (2002), de Steven Soderbergh, y 2010: Odisea 2, a años luz, nunca mejor dicho, de su predecesora.

Hay ideas estupendas pero los conflictos son elementales y manidos. Al final, queda una cosa bastante medianeja. Desentonan las frases pseudofilosóficas y cientifistas, que no acaban de tener sentido, y ese supuesto rigor científico, que sin embargo se salta a la torera cuando conviene. Todo esto ralentiza el ritmo y aleja la cinta de los espectadores no incondicionales del género.

Recomendable para los amantes de la ciencia ficción hard.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Alwin H. Kuchler
  • Montaje: Chris Gill
  • Música: Karl Hyde, John Murphy, Rick Smith
  • Duración: 98 min.
  • Público adecuado: +16 años (V)
  • Distribuidora: Fox
  • Reino Unido, 2007
  • Estreno: 20.4.2007
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