Tamara y la Catarina: Soledades acompañadas

· Solo ver actuar a Ángeles Cruz justifica que se extienda un filme que, por guion, estaba llamado a ser mediometraje.

Los coccinélidos, llamados vulgarmente mariquitas, chinitas, catarinas o sarontontones son la debilidad de Tamara, una mujer discapacitada psíquica, de unos cuarenta años, que vive con su hermano Paco y unas cuantas lagartijas en los suburbios de México D.F.

La marcha de su hermano le lleva a lanzarse sin querer a una aventura peligrosa con dos seres también solitarios: una bebé, a la que llama Catarina, y Doña Meche, vendedora ambulante que lleva a cuestas muchos años y amarguras. Del mismo modo que esos pequeños bichitos ahuyentan las plagas y llenan de color su entorno, la presencia de Catarina da una nueva dimensión a estas dos mujeres castigadas por la vida.

Lucía Carreras escribe y dirige con extraordinaria delicadeza y humanidad esta pequeña historia de desarraigos, una coproducción hispano-mexicana. Lo hace pausadamente -acompañada por una fotografía detallada y una planificación serena, rota puntualmente por la música incidental y minimalista de Pablo Cervantes-, al ritmo que precisa la torpeza de Tamara, a la que da vida una prodigiosa actriz que es Ángeles Cruz. Solo verla actuar justifica que se extienda un filme que, por guion, estaba llamado a ser mediometraje.

Tamara y la Catarina se ha alzado recientemente con el Colón de Plata a la mejor dirección para Lucía Carreras y Carabela de Plata a la mejor actriz para las intérpretes protagonistas, Ángeles CruzAngelina Pérez, en el último Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Iván Hernández
  • Montaje: L. Carreras, José Manuel Rocha
  • Música: Pablo Cervantes
  • Duración: 108 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: Cada Films
  • México, España, 2016
  • Estreno: 18.11.2016
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Reseña
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Periodista. Máster en Guion, Narrativa y Creatividad Audiovisual por la Universidad de Sevilla