Tan fuerte, tan cerca: Extremadamente falsa

Daldry patina con un drama artificioso y plastificado que sorprendentemente aspiró al Oscar. 

Hay cosas increíbles: como, por ejemplo, que un largometraje digamos punible aspire al Os­car. Lo último de Daldry está tan cer­ca de un cri­men contra la Humanidad co­mo lejos de ser una buena película. ¿El cri­men? Tor­tura: pura y du­ra tortura sentimen­tal. Si no han visto la pelí­cula pensarán que exagero, y les disculpo; a quie­nes dis­culpo menos es a los señores de la Aca­de­mia que se supone que para votar tienen que ver los films.

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Stephen Daldry -mira que ha hecho cosas in­teresantes- se traslada al 11-S para con­tarnos el trauma de un niño que pierde a su padre en la aciaga mañana en que caen las torres. Y hasta aquí todo muy dramático pero bien, no se espe­ra otra cosa. El proble­ma es que Daldry y su os­carizado guionis­ta Eric Roth (Forrest Gump, El curioso ca­so de Benjamin Button) suman a es­ta trage­dia todo tipo de acontecimientos desti­na­dos a provocar el llanto en el espectador: y el niño tiene un leve autismo, y no se sien­te que­rido por su madre y tiene comple­jo de inferio­ridad, y ha escuchado seis men­sajes de su padre en el contestador…

El argumento, por lo visto, es que tiene que en­contrar la cerradura de una mis­teriosa llave que encuentra en el ar­mario de su padre. Digo por lo visto, porque la historieta tie­ne el mismo pe­so que un extra en un péplum.

Probablemente -seguro- la intención de Dal­dry sea loable. Supongo que en el pressbook di­rá que quiere sensibilizar al especta­dor con el su­frimiento de las víctimas (confie­so que no he leí­do el pressbook porque bas­tante tiempo he gas­tado con esta pelícu­la viéndola).

Pero más allá de las buenas intenciones del di­rector, el problema es que la tortura -un crítico a la salida hablaba de pornogra­fía- aunque sea sentimental es forzosa. Y an­te semejante ma­nejo, el espectador se re­bela y se acaba alejan­do de los protagonis­tas (no diré yo, como algu­no, que quieras que se trague la pandereta, pe­ro casi). To­do es tan artificioso, tan arbitrario, tan di­rigido que en vez de emocionar, fasti­dia, en lugar de interesar, aburre.

¿Tom Hanks y Sandra Bullock? Tan de plás­ti­co como el resto.

Ficha Técnica

  •  País: EE.UU.
  • Fotografía: Chris Menges
  • Montaje: Claire Simpson
  • Música: Alexandre Desplat
  • Duración: 129 min.
  • Público adecuado: +12 años (temática)
  • Distribuidora: Warner
  • Estreno: 16.3.2012

Extremely loud & incredibly close, 2012

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