Tarde para la ira: Un mal trago

· La presencia de Antonio de la Torre en Tarde para la ira es clave en una historia que apoya gran parte de su eficacia en mantener una atmósfera intensa, cerrada  y morbosa.

Curro acaba de salir de la prisión. Quiere empezar una nueva vida pero el encuentro con un desconocido le hará experimentar el amargo sabor de la venganza.

El esperado estreno de Raúl Arévalo en la dirección -lleva siete años preparando esta película- es un oscurísimo e hiperviolento thriller que revela -sorprendente para una opera prima– un dominio bastante potente de las reglas del género. También, como en casi todos los directores noveles, Tarde para la ira se muestra algo descompensada con un final que se alarga más de lo que sería necesario.

La presencia de Antonio de la Torre (Que Dios nos perdone) es clave en una historia que apoya gran parte de su eficacia en mantener una atmósfera intensa, cerrada  y morbosa. El actor malagueño vuelve a demostrar su solvencia en este tipo de papeles. No es una película para todos los estómagos. Sus indudables aciertos cinematográficos exigen un peaje que no todos los espectadores estarán dispuestos a pagar. Aunque ya se sabe que la venganza siempre es un mal trago que además nunca viene sola.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Arnau Valls Colomer
  • Montaje: Ángel Hernández Zoido
  • Música: Lucio Godoy
  • Duración: 92 min.
  • Público adecuado: +18 años (VX)
  • Distribuidora: eOne
  • España, 2016
  • Estreno: 9.9.2016
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