The Good Traitor: Un hombre en guerra

· Crítica de The Good Traitor | Estreno 4 de junio de 2021.
· Rosendhal esgrime con su cámara una caligrafía clara sin atosigar con demasiados detalles de los acontecimientos bélicos. De la guerra apenas nos llegan noticias por la radio.

La directora danesa Christina Ro­sendhal (1971) vuelve a mirar al pasado reciente de su país como ya hiciera en Idealisten (2015), una cin­ta que narraba los hechos acaecidos en 1968 cuando un bombardero es­tadounidense B-52 se estrelló en Gro­enlandia transportando cargas nu­cleares.

En The Good Traitor de nuevo se ocu­pa de las relaciones entre Dinamarca y los Estados Unidos, volviendo a tener gran importancia Groenlandia. En esta ocasión se centra en la figura de Henrik Kauffmann, el que fuera el embajador danés en Wa­shington en 1939 y que, tras la in­vasión de las tropas alemanas de su país, se declaró a sí mismo como el único representante verdadero de una Dinamarca libre frente a los nazis.

La figura de Kauffmann es compleja. La directora lo sitúa en algunas escenas entre espejos para enfa­ti­zar su carácter ambiguo. Es un per­sonaje contradictorio, fuerte y dé­bil a la vez. Un héroe imperfecto con pies de barro, que parece vislumbrar con toda claridad por dónde soplarán los vientos de la Historia, pe­ro cuya vida personal se tambalea por culpa de unos devaneos amorosos que llevan a su propia familia al pre­cipicio.

Rodada en inglés y danés, la pe­lí­cu­la no cuenta con grandes escenas de acción ni de masas; pero sabe de­sen­volverse bien entre despa­chos, jar­dines y fiestas, donde un em­bajador parece estar más en su sal­sa. Ulrich ThomsenCelebración (1998), Counterpart-, como Kauffmann, compone un tipo humano creíble, circunspecto y muy diplomático, con un rostro pétreo e impasible que resulta en ocasiones indescifrable. Le da la ré­plica la actriz irlandesa Denise Gough, como su mujer, una víctima co­lateral de la indefinición vital de Hen­rik Kauffmann, que vive herida y traicionada en un permanente de­se­quilibrio emocional.

Rosendhal esgrime con su cámara una caligrafía clara sin atosigar con demasiados detalles de los acontecimientos bélicos. No es de esas pe­lículas con fuerte carga política e histórica en la que el espectador se halla permanentemente perdido, in­tentando recordar nombres y tratando de cazar información al vue­lo. Nos mantenemos siempre alejados de la guerra, de la que apenas nos llegan noticias por la radio. No hay tampoco una gran apuesta por el suspense, sino que siempre es el re­trato humano del personaje lo que pre­valece. Además de en las escenas de lucha de sexos, tiene su punto fuer­te en los diálogos entre Henrik y el presidente Franklin D. Roosevelt, y en esa escena impagable en la que, en una desangelada cocina, el protagonista tiene un breve encuentro con Winston Churchill.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Louise McLaughlin
  • Montaje: Olivier Bugge Coutté, Janus Billeskov Jansen
  • Música: Jonas Struck
  • Duración: 110 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: Vercine
  • Dinamarca (Vores mand i Amerika), 2020
  • Estreno: 4.6.2021
Suscríbete a la revista FilaSiete por sólo 32€ al año
Reseña
s
Escritor de relatos de terror y misterio, y guionista de cine y televisión. Admirador de Ford, Kurosawa, Spielberg y Hitchcock, no necesariamente en este orden