The international: Dinero en la sombra | Los bancos son los malos

Si algo se le ha dado bien a Holly­wood es elegir villanos para sus pe­lí­culas. Ya sean nazis, comunistas, dic­tadores o terroristas, parece que siem­pre han dado en la diana a la hora de elegir el sujeto más proclive a crear un sentimiento de odio en el espectador. Y dados los tiempos que corren, no era de extrañar que la industria del cine nor­teamericano no tardara mucho en armar un lar­gometraje en torno a las entidades más antipáticas del momento: los bancos.

Teniendo claro quién es el malo de la pe­li, no hay más que tirar de mimbres co­nocidos de probado éxito, et voilà, to­­do echa a andar: un agente de la In­ter­­pol y una ayudante del fiscal de Nue­va York se proponen llevar ante la justicia a uno de los bancos más poderosos del mundo, el IBBC de Luxemburgo, sospechoso de haberse involucrado en actividades ilegales. La investigación les lle­vará a sitios tan variopintos como Ber­­lín, Milán, Nueva York o Estambul. El ban­co, por supuesto, hará todo lo posible para encubrir tales actividades, asesinando a agentes de la ley y líderes po­lí­ticos por el camino.

Si se mete en una coctelera Michael Clayton, la trilogía de Bourne y Con la muerte en los talones, el cóctel resultante se asemejará en un ochenta por ciento a lo que es The international: Dinero en la sombra. Como los ingredientes son buenos realmente no hay mucho que objetar, excepto la tremenda fal­ta de personalidad y originalidad. El vein­te por ciento restante, el que de ver­dad cuenta, lo aporta un inspirado Tom Ty­kwer (Perfume: historia de un asesino, Corre, Lola, corre, La princesa y el guerrero). El realizador germano demuestra una vez más un pulso admirable en la dirección, que se ha­ce especialmente ostensible en las logradas secuencias de acción. Destaca so­­­bre el conjunto un tiroteo espectacular en las vistosas rampas del Museo Gu­ggenheim de Nueva York, que se prolonga casi por espacio de quince minutos. Só­lo Michael Mann hace cosas parecidas en la actualidad. Además de Tykwer, sin duda el otro gran activo del filme es Clive Owen, una de esas rara avis del mundo de la in­terpretación que combinan a la perfección los registros del héroe de acción con los del buen actor dramático.

Ficha Técnica

  • Frank Griebe
  • Mathilde Bonnefoy
  • T. Tykwer, Johnny Klimek, Reinhold Heil
  • Sony Pictures
  • 118 minutos
  • Adultos