The karate kid: El remake hecho reclamo

En los tiempos que corren, poco tiene de particular que se haga una versión de una película o serie ya vista en su momento. En una época en la que la revisitación a los años ochenta inunda nuestras pantallas, es curioso analizar el caso de The karate kid; no tanto por sus cualidades cinematográficas sino por la pensada labor de marketing que la acompaña.

Éxito arrollador en Estados Unidos -cincuenta y seis millones de dólares en su primer fin de semana-, el filme está dirigido a un público infantil y preadolescente, y también a los nostálgicos que en su momento soñaban con las clases del señor Miyagi.

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El primer problema surge cuando descubrimos con asombro que éste ha desaparecido y que la acción ha cambiado su espacio geográfico. Evidentemente se trata de un remake, que no debe seguir al pie de la letra el guión original, pero lo que se torna insólito no es sólo que la película transcurra en China, sino que a esto se añada la circunstancia de que lo que aprende el protagonista no es ni más ni menos que kung fu. ¿Dónde quedó pues el karate prometido en el título? ¿Por qué la acción se desarrolla en Beijing?

Las respuestas quedan desveladas si apreciamos el hecho de que The karate kid es una coproducción chino-estadounidense a cargo del matrimonio compuesto por el actor Will Smith y la directora y actriz Jada Pinkett Smith, y protagonizada por el hijo de ambos,  Jaden Smith, y la superestrella hongkonesa Jackie Chang.

Una vez asumida la estrategia del filme y la sensación de publirreportaje del país asiático, el largometraje narra con fluidez la historia de un chico de doce años que no sólo tiene que afrontar la mudanza de su familia a China sino que, además, sufre «bullying» en el colegio. Es en ese momento en el que Jackie Chang entra en su vida y decide enseñarle artes marciales para parar los abusos.

Siguiendo las líneas maestras del guión original, The karate kid ofrece unas peleas más reales y cuidadas, y se centra fundamentalmente en el drama psicológico del protagonista. Aunque la inclusión de la historia de amor entre los niños resulta excesivamente forzada, el film cuenta con la virtud de ver a Chang en un papel dramático -aunque el actor esté desaprovechado tanto en su calidad de experto en artes marciales como a nivel interpretativo- y con la destacable presencia de Jaden Smith.

Repetitiva en exceso -el juego con la chaqueta se ejecuta hasta la saciedad-, algo simplista en sus tramas secundarias, la mayor virtud de la película es su reflexión filosófica sobre la violencia.

La coreografía de las peleas.

El poco aprovechamiento de Chang.

Ficha Técnica

  • EE.UU., 2010
  • Roger Pratt
  • Roger Barton, Jim May
  • Atli Örvarsson
  • Sony
  • 130 minutos
  • Mayores de 7 años
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