The visitor

Esta pequeña joya del director de The station agent (Vías cruzadas la titularon por aquello de mantener vivo el surrealismo), con un magistral Ri­chard Jenkins, candidato a un Oscar que nadie merecía más que él

The visitor
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The visitor de Thomas McCarthy. La cinta, bella y sencilla, sobria y directa, es un exponente de ese cine razonable que se te mete dentro por la fuerza de una historia humanísima contada con pericia y el talento de los intérpretes.

Esta pequeña joya del director de The Station Agent (Vías cruzadas la titularon por aquello de mantener vivo el surrealismo), con un magistral Ri­chard Jenkins, candidato a un Oscar que nadie merecía más que él, es una de las sorpresas más agradables en lo que llevamos de temporada cinematográfica. La cosa va de un desvencijado profesor que viaja a un congreso en Nueva York. Cuan­do llega a su apartamento se encuentra una pareja de jóvenes, un sirio y una ghanesa, viviendo allí.

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La cinta, bella y sencilla, sobria y directa, de modesto presupuesto, es un exponente de ese cine razonable que se te mete dentro por la fuerza de una historia bien contada y el talento de los intérpretes. El talento de McCarthy para construir personajes magnéticos es impresionante, y se nota muy mucho que es un actor muy experimentado. Y lo más curioso es que siendo gente muy normal, es a la vez gente singular en la medida en que tiene un carisma arrollador. Ya lo lo­gró en The station agent (memorable trío protagonista el integrado por Peter Dinklage, Patricia Clarkson y Bobby Can­navale) y repite suerte, templándola con un cuajo lleno de oficio. Da gusto ver cómo interactúan y se van cambiando unos a otros los cuatro protagonistas (los tres citados y una inmensa Hiam Abbass, la actriz palestina protagonista de Los limoneros).

Por otra parte, es llamativa la progresión dramática de la historia, que se desenvuelve con una suavidad equilibrada, esquivando los excesos melodramáticos y el efectismo, con una realización sobria pero cuidada. McCarthy ha depurado su estilo, y los cuatro años transcurridos des­­de su primera película son una muestra de que sólo se pone tras la cámara cuando tiene muy claro que la historia que ha escrito merece ser contada.

Es muy inteligente la manera de proceder de McCarthy y su productora Mary Ja­ne Skalski: mueven la película en todos los festivales habidos y por haber, van ganando premios (Deauville, Moscú) y luego suman premios al cine independiente (Independent Spirit, National Board of Review, Satellite). A los premios se suman las buenas críticas y, cuando llega el momento del estreno comercial, el terreno está roturado y bien abonado.

No quiero ser Pepito Grillo pero, ¿no les parece que acabo de señalar un mon­tón de cosas que debieran hacer la inmensa mayoría de los directores y productores españoles? Per aspera ad astra, o lo que es lo mismo en versión pedestre, el éxito y el prestigio son para quien se los curra. Que se lo cuenten a McCar­thy, que estrenó su peli en Toronto el 7 de septiembre de 2007. Un año y medio después sigue viajando para cuidar su criatura: el 11 de marzo le entrevistamos en Madrid.


The visitor

Thomas McCarthy  T. McCarthy  Oliver Bokelberg  Tom McArdle  Jan A.P. Kaczmarek  Richard Jenkins, Hiam Abbass, Haaz Sleiman, Danai Gurira, Maggie Moore, Richard Kind, Amir Arison, Marian Seldes, Michael Cumpsty  Karma Films  103 minutos  Jóvenes

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Reseña Panorama
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor