Thirteen: Cruda, descarnada, necesaria

Thirteen es el interesante debut en la dirección de Catherine Hardwicke, antes diseñadora de producción en títulos como Tombstone, Tres reyes o Vainilla sky. Y es interesante tanto por la historia que cuenta como por el origen de la misma, basada parcialmente en las extremas vivencias adolescentes de Nikki Reed, hijastra de la directora. Ambas son las responsables del guión de la cinta y, además, Reed encarna a uno de los personajes principales.

La película cuenta la historia de Tracey (Evan Rachel Wood), una joven de trece años, estudiante aplicada y buena hija. La relación con su madre, una peluquera divorciada (Holly Hunter) es excelente, aunque no aprueba la relación que mantiene con un joven (Jeremy Sis­to) que arrastra un pasado marcado por las drogas. En el instituto, Tracey entablará amistad con Evie Zamora (Nikki Reed), una adolescente descarada que la arrastrará a una espiral de autodestrucción.

Acierta Thirteen en su revisión de los estereotipos vistos en mil y una comedias para adolescentes desde una óptica adulta, crítica y libre de cinismo. Como en Elephant o ciertos pasajes de Bowling for Columbine, Thirteen parece ser una llamada de atención sobre una parte de la adolescencia norteamericana, ésa que no vive en los barrios pijos de Beverly Hills y se mete en problemas sin ser, a priori, problemática.

Si bien no puede considerarse un retrato generacional -está basada en una historia real y muy personal-, el guión de Hardwicke y Reed reflexiona sobre temas que afectan a muchos de los adolescentes de la sociedad occidental: el poderoso influjo de la mo­da, la tiranía de la belleza, la falta de referentes familiares, la pérdida del respeto a los adultos y a ellos mismos, la tentación de la droga como vía de escape de una vida pobre en alternativas de futuro…

Aunque el guión deje algunos cabos sueltos y ciertos pasajes puedan resultar algo crudos, el descenso a los infiernos de Tracey es realmente sobrecogedor. El tono que Hardwicke da a la cinta recuerda al de algunos pasajes de Traffic (los protagonizados por la adolescente drogadicta, hija de Michael Douglas) y al de los demoledores retratos de juventud de Larry Clark (Kids, Ken Park), aunque con menos dosis de tremendismo y algo más de esperanza. La directora se deja querer por el estilo Dogma y el ritmo de videoclip¸ ramalazos que van desapareciendo en beneficio de una puesta en escena más sobria conforme la historia crece en intensidad dramática.

La joven protagonista, Evan Rachel Wood, candidata al Globo de Oro, demuestra una amplia gama de registros y, por momentos, uno se olvida que está viendo a una actriz, tal es su compromiso con el papel. Holly Hunter ha alcanzado la plenitud como intérprete en su madurez, y su creación de madre dolorosa, luchadora y amantísima es desgarrada, merecedora de cualquier premio. Ambas son lo mejor de una notable ópera prima que llama a la reflexión: cruda, descarnada y, me atrevería a decir, necesaria.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Elliot Davis
  • Montaje: Nancy Richardson
  • Música: Mark Mothersbaugh
  • Distribuidora: Fox
  • Estreno en España: 16.01.2004

EE.UU./Reino Unido, 2003. 

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