Todo mujer: Revisitación de Buñuel

· Todo mujer | No es una historia de maduración, sino una historia de vaciamiento, de purificación por la vía de la pobreza y la enajenación.

Rafael Gordon (La mirada de Ouka Leele, Bellos suicidios, Mussolini va a morir) continúa indagando en el alma femenina como ha hecho sin parar desde su largometraje La Reina Isabel en persona. Y lo hace a través de su prisma preferido, la actriz Isabel Ordaz.

En esta ocasión, Gordon pone la lupa sobre una feminidad muy contemporánea: Amalia, una mujer sola, enferma de cáncer, sin esperanza, en desahucio. Frente a ella, Erika, una mujer que es contrapunto realista, la Sancho Panza de una Quijotesa del dolor; y Cecilia, una niña con síndrome de Down, que representa la inocencia, la limpieza de un alma no tocada por el mal. Amalia lo ha perdido todo, mantiene una religiosidad dramática llena de preguntas, y se ha situado fuera del sistema. Pero tiene dos vínculos con el mundo: su hija y un mendigo que ha acogido en su casa.

Todo mujer es una galería de dolores, de seres marginados, de humanidades periféricas, como Los olvidados de Buñuel. Amalia se va despojando de todo, hasta del odio y la desesperanza, para convertirse en la mendiga total, signo de nuestro tiempo, un grito en el vacío, un anhelo de redención.

No es una historia de maduración, sino una historia de vaciamiento, de purificación por la vía de la pobreza y la enajenación. Por vía de soledad, Gordon teje una puesta en escena supeditada al errático devenir del espíritu de Amalia. Un espacio decadente, una luz decadente, para un alma que decae. Esta película no solo es un retrato de una mujer particular, es la alegoría de una época, la nuestra, la plasmación de una debacle humana universal.

Ficha Técnica

  • Fotografía: David Omedes
  • Montaje: Julia Juaniz
  • Música: Jorge Magaz
  • Duración: 98 min.
  • Público adecuado: +18 años (X)
  • Distribuidora: Pirámide
  • España, 2015
  • Estreno: 21.4.2017
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