Tokyo Shaking: La cotidianidad del caos

· Crítica de Tokyo Shaking | Estreno 15 de octubre de 2021.
· La interpretación de la actriz francesa Karin Viard es contenida y ajustada a su papel de mujer honrada que se ve desbordada por las circunstancias.

La última película del realizador francés Olivier Peyon (Les petites vacances, Latifa: A Fighting Heart, Cómo odiaba las mates), Tokyo Shaking, se levanta sobre una paradoja: Tout va très bien -todo va muy bien- canta un bellísimo coro de voces orientales al inicio de la historia, después el suelo tiembla, el mar se adentra en la tierra y explota la central de Fukushima. No estamos ante una típica historia de catástrofes, estamos ante una historia sencilla en el marco de una situación excepcional: Alexandra, de origen francés, madre de dos hijos y experta en el manejo del riesgo en el marco de las inversiones bancarias, debe gestionar la crisis humana que estalla en su empresa tras los sucesos de marzo de 2011 en Japón.

Ese paradójico Tout va très bien se aplica también a la extrañeza que provoca, a ojos de los protagonistas franceses, la reacción del mundo japonés y su cultura. Una cultura caracterizada por su cortesía y cierto hieratismo inexpugnable. Es realmente sobrecogedor ver cómo los trabajadores japoneses asisten a las imágenes del tsunami, a la incertidumbre del futuro e incluso cómo se enfrentan a la amenaza invisible de las radiaciones con una serenidad y una calma pasmosas. Alexandra no puede entenderlo, ni tampoco cualquier espectador occidental. Esta es una de las claves más interesantes de la película de Peyon. El choque cultural que se hace presente no solo a través de las actuaciones de los protagonistas o de las situaciones creadas por la catástrofe (es magistral la relación con el portero del edificio de viviendas, que en apenas tres escenas es capaz de sintetizar esas diferencias y las mutuas sorpresas ante una cultura  extranjera), sino sobre todo a través del ritmo narrativo y el montaje: lento, detenido en los detalles más banales o cotidianos como pueden ser las llamadas telefónicas, los viajes en ascensor o una llamada de zoom que transmite la ansiedad occidental en contraste con la inexplicable calma japonesa. Parece que no pasa nada mientras sabemos que lo peor está pasando o está por llegar.

A esta tensión también contribuye la música del compositor Manuel Roland, melódica y pausada, que actúa como contrapunto y que tiene un papel protagonista en la creación de este clímax. Acostumbrados a narrativas del estilo Lo imposible (Bayona, 2012), o la afamada serie Chernobyl (Mazin, 2019), Tokyo Shaking ofrece una mirada distinta a una realidad semejante. Esta idea es precisamente el germen de la película, ya que Peyon quiso contar la cotidianeidad del caos tras escuchar a una amiga francesa que vivió en primera persona los sucesos aquí narrados. Esa cotidianeidad de lo real enlaza con la tradición documental del director.

Es también muy inteligente la forma de presentar las imágenes reales del desastre: a través de los noticiarios que se proyectan en las pantallas de las oficinas, en las casas o incluso en los supermercados (que ofrecen un panorama desolador y una angustia por la apropiación de alimentos, ¡y de papel higiénico!, que se nos hace muy familiar tras la reciente pandemia). Esta decisión de rodaje ayuda a enfatizar esa cierta distancia con los hechos que vive inicialmente Alexandra, mientras tiene que gestionar la evacuación de los empleados. Proceso en el que se desvelarán lealtades, cobardías, traiciones y donde sobre todo saldrá a relucir la cuestión del honor, que tanto peso tiene, una vez más, en el mundo nipón. La interpretación de la actriz francesa Karin Viard es contenida y ajustada a su papel de mujer honrada que se ve desbordada por las circunstancias.

Una película sencilla sobre gente sencilla en medio de una gran catástrofe, donde el heroísmo parece que presenta un perfil bajo y está lleno de contradicciones. Como en la vida misma.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Alexis Kavyrchine
  • Montaje: Tina Baz
  • Música: Manuel Roland
  • Duración: 101 min.
  • Público adecuado: Todos
  • Distribuidora: Alfa
  • Francia, 2021
  • Estreno: 15.10.2021
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Reseña
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Doctora en Historia Contemporánea, profesora universitaria y escritora