Transformers: El lado oscuro de la Luna | Mucho former, poco trans

Una fábrica de juguetes produce esta saga. Transformers: El lado oscuro de la Luna no se transforma, sigue siendo el mismo juego de muñecos articulados que empiezan o terminan siendo un coche o un camión.

Tenemos a Shia LaBeouf, toda la película como si se hubiese tomado dos camiones de Red Bull; y algunos de los diálogos más estúpidos de la historia del cine (bueno, no es para tanto, pero podríamos hacer un concurso y dos o tres películas de Bay siempre estarían en el Top Ten) y una rubia de repuesto, a la que Bay se encontró rodando un anuncio de Victoria’s Secret (suena sexista, pero es lo que hay, la chica es la negación del concepto de interpretación, simplemente es un florero nuevo que sustituye al anterior, Megan Fox, alias La Filósofa).

¿Y qué más? Nothing more. Todo lo que cabe esperar de Michael Bay producido por Spielberg en una tercera secuela con 140 minutos por delante, 3D y cerca de 300 millones de presupuesto.

Sinopsis

Tercera entrega de la saga Transformers. En la Tierra, los Autobots y los Decepticons están envueltos en una descarada carrera espacial, entre los EE.UU. y la Unión Soviética, que podría acabar en una guerra de tal magnitud que destruiría el planeta sin que ni siquiera los propios transformers pudieran impedirlo. Una vez más, Sam Witwicky se encuentra sin quererlo en medio del conflicto.

Lo mejor: Dempsey se consolida como estrella.

Lo peor: Te da juju ver a Frances McDormand.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Amir M. Mokri
  • Montaje: Roger Barton, William Goldenberg, Joel Negron
  • Música: Steve Jablonsky
  • Duración: 140 min.
  • Público adecuado: +12 años
  • Distribuidora: Paramount
  • EE.UU. (Transformers: Dark of the Moon), 2011
  • Estreno: 1.7.2011
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