Tren de noche a Lisboa: Tren de noche a ninguna parte

Raimund Gregorius, maduro y solitario profesor de len­guas clásicas en Berna, salva a una chica de tirarse por un puente del río Aar. La joven desaparece olvidando su gabardina roja cuyo bolsillo guarda un miste­rio­so libro de un médico y poeta portugués, que des­pierta la curiosidad del maestro y le lleva a emprender un repentino e impulsivo viaje en el espacio y el tiempo para conocer más sobre su autor y los motivos que indujeron a la chica a tratar de quitarse la vi­da y, de paso, bucear en sus propias frustraciones y en las del espectador.

Aunque lo que cuento está contenido en los cinco pri­meros minutos, lamento decir que es suficiente para re­ventar la película si no se ha leído la novela de Pascal Mercier, porque Tren de noche a Lisboa tiene un buen arranque, con una puesta en escena que bosque­ja al protagonista con cuatro trazos esenciales, y un de­tonante poderoso y prometedor, muy visual. Pero, a par­tir de ese momento, la película entra en ralentí y a los veinte minutos el viaje pierde interés. Todo es previsible, inverosímil y snob.

Es una lástima, porque Jeremy Irons es un vetera­no, aunque aquí ofrece su perfil más encasillado, el de per­sonaje gris en crisis existencial que se deja arrastrar por la pasión de la juventud vivida al límite, en es­te caso en el sentido vicario que da la lectura. Y vie­ne acompañado por actores de gran trayectoria como Bru­no Ganz, Charlotte Rampling, Tom Courtenay o Chris­topher Lee, y otros más jóvenes pero solventes co­mo August Diehl o Jack Huston. Además, el uso de la luz y los escenarios lisboetas enmarcan y reflejan muy bien el tono melancólico del largometraje; y los sui­zos, el entorno frustrante y abatido del protagonis­ta. La música de Annette Focks es correcta y trata, sin éxito, de insuflar intriga a la película. Se agradecen los esfuerzos.

Tren de noche a Lisboa, de Bille August
Tren de noche a Lisboa, de Bille August

Bille August (Pelle el Conquistador, Las mejores intenciones, Sentencia de muerteJerusalén, Los miserables) y el reparto no pueden con una mala adaptación de la novela del ca­te­drático de la Universidad Libre de Berlín, que quie­­re ser demasiadas cosas y ninguna satisface: una de­­fensa de la lectura, un recital de poemas a lo Pe­ssoa, el mito del viaje del héroe, un folletín con triángulo amoroso, una historia de amistad y camaradería, un drama político ambientado en el final de la dictadura de Salazar y las represiones políticas de la PIDE, una memoria histórica recordadas por los más viejos. To­do trufado de citas en off con ínfulas pseudofilosófi­cas sobre la vida como pasión inútil y ribetes ateístas ca­muflados de solidaridad.

O bien es que el cine resiste con menos facilidad el ar­tificio intelectualoide de Mercier que el género nove­la.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Filip Zumbrunn
  • Montaje: Hansjörg Weißbrich
  • Música: Annette Focks 
  • Duración: 110 m.
  • Distribuidora: Surtsey
  • Público adecuado: +18 años (X)
  • Estreno en España: 16.4.2014

Alemania, Suiza, Portugal (Night Train to Lisbon), 2013. 

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Reseña
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Periodista. Máster en Guion, Narrativa y Creatividad Audiovisual por la Universidad de Sevilla