Triple frontera

Crítica de la película

Consciente de que lo que cuenta no es especialmente original, Chandor pone mucho esfuerzo en el tratamiento: el tono y el ritmo de la aventura en cuatro tiempos de unos soldados de élite que una vez retirados han retomado la vida cotidiana

376
0
Compartir
portada
Triple frontera

· Triple frontera: El director de El año más violento rueda su cuarta película en la que sigue estando presente un conflicto moral que condiciona todos los niveles de la vida.

Sin uniforme, sin bandera

Cuarta película de J.C. Chandor (Margin Call, Cuando todo está perdido, El año más violento) que se pone al frente de un proyecto de la directora Kathryn Bigelow y del guionista Mark Boal, ganadores del Oscar con En tierra hostil (2008).

Con un reparto sensacional, Chandor afronta una historia ambiciosa. Consciente de que lo que cuenta no es especialmente original, pone mucho esfuerzo en el tratamiento: el tono y el ritmo de la aventura en cuatro tiempos de unos soldados de élite que una vez retirados han retomado la vida cotidiana.

Hay muchas cuestiones (conflictos internos, de relación y de acción) interesantes en Triple frontera. No es otra película de atraco complejo, con su motor de cuatro tiempos: planificación, golpe, escape y vuelta a la calma. El problema de Chandor es que el exceso de metraje y la falta de acierto en el montaje del excelente material que ha rodado provocan que la película pierda cohesión y fluidez narrativa. Aunque nunca deje de ser interesante. El montador es Ron Patane que trabajó en la mejor película de Chandor, la extraordinaria El año más violento.

Cuando este grupo de profesionales, entrenados con una altísima exigencia y con una gran experiencia de campo compartida se pone bajo la bandera verde de la pasta las cosas cambian… o no. No hay que ser una lumbrera para darse cuenta de lo que supone tener a decenas de miles de militares retirados entre los 40 y los 60 años en un pais de 300 millones de habitantes con militares desplegados en los cinco continentes. Un país con unos colosales problemas generados por el consumo de drogas, unas dogas que suministran los traficantes de los países del entorno.

Tras veinte años de trabajo en los lugares más peligrosos del planeta bajo la bandera del imperio más poderoso, librando batallas con objetivos que deciden políticos que, casi siempre, solo se han manchado los zapatos de barro cuando hacían una barbacoa y empezó a llover… cuando esos guerreros de élite vuelven a casa, la vida es otra. Y no siempre les sonríe o les llena. La moral personal, las decisiones sobre el bien y el mal, siempre están ahí y pasan factura antes, en y después.

Como en cualquier empresa capitalista o anticapitalista, muchas tareas de “seguridad” (y la seguridad tiene perímetros muy amplios) se externalizan. Y los “consultores” asumen trabajos que en teoría son propios de militares o policías, con unas reglas de enfrentamiento distintas. Hay veces que los consultores dejan trabajar por cuenta ajena y deciden hacerlo por cuenta propia, con los problemas de ir de autónomo por la vida multiplicados por mil.

El talento narrativo de Chandor, con la excelente foto del ruso Vasyanov (Sin tregua, Corazones de acero), brilla en bastantes momentos de una película valiosa que podría haber sido excelente y se queda en notable.

Reseña Panorama
s
Compartir
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor