Tsotsi: Compleja y rica

Athol Fugard, dramaturgo sudafricano de 74 años, escribió en el 60 su única novela, Tsotsi; una novela peculiar, pues es un muy largo monólogo psicológico del protagonista, que se hace llamar Tsotsi, palabra que significa joven criminal o matón. Monólogo en el que el joven va cobrando conciencia de su propia humanidad y dignidad de persona.

Fugard tenía entonces 28 años, y, conocedor del apartheid, sufría la situación marginal y miserable de tantos jóvenes y niños en el barrio de chabolas (ahora inexistente) de Sophiatown (Johannesburgo). Imprimió al protagonista un aliento de esperanza -que es también esperanza en África-, y que el guión de Gavin Hood transmite y mantiene vigorosamente en la dirección de su propia película. Éste sitúa la acción -explica que por razones económicas- en la actualidad.

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Hood -que ha realizado estudios de cine en UCLA- tiene la experiencia profesional de un corto, The storekeeper (1988), premiado internacionalmente. En 2001 realizó su primer largo, A reasonable man, premiado en Africa Film Awards como Mejor Dirección y Mejor Guión y, eventualmente para él mismo, como Mejor Actor. También en el año 2001, Desert and wilderness, sobre la novela del Nobel escritor polaco Henrik Sienkiewicz.

Los actores de esta película son todos más o menos nuevos en esta profesión. Ponen toda su dedicación y entrega. En la versión original hablan en tsotsi-taal, que es el lenguaje callejero del barrio de chabolas de Soweto. Hay muchos primeros planos, e incluso primeros planos de ojos, de los expresivos ojos negros.

El color juega un papel importante como palabra: en general es amarillento y terroso, salvo en las ocasiones en que entramos en barrios y casas de ricos. Y salvo también cuando entramos en la chabola de la joven Miriam, luminosa como ella, y llena de color y serenidad.

La historia de esta noble ascensión trágica, y digna sobre todo en su final, del protagonista delincuente está en general bien contada; en ocasiones tal vez esté falta de ritmo, y también se echan en falta algunas cumbres de mayor fuerza y vigor.

Pero la historia es original y sincera, humana, penetrante. Psicológica como la novela, aunque sobre todo es interior, de remoción interior del alma del protagonista. Una mezcla de pena por sí mismo, de ansia de mejora, de amor al siempre odiado prójimo… Compleja, rica. Y un tratamiento así exige mesura, pausa, y eso se halla en el tratamiento de la historia y personajes en la película. Premio del público en el Festival de Edimburgo, en el Festival de Toronto y en el Festival de Los Ángeles. Nominada al Globo de Oro y Oscar a la Mejor Película Extranjera.

Ficha Técnica

  • País: Sudáfrica, 2005
  • Fotografía: Lance Gewer
  • Montaje: Megan Hill
  • Música: Mark Kilian, Paul Hepker
  • Distribuidora: Vértigo
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