Ultimátum a la Tierra: Ultimátum al cine

Ultimátum a la Tierra | Si a Spielberg le funcionó, ¿por qué no me va funcionar a mí? Eso debió de pensar Scott Derrickson (El exorcismo de Emily Rose) cuando se embarcó en la aventura de dirigir el remake de una de las cintas icónicas de la ciencia ficción de los años 50 adaptándola al momento geopolítico actual.

Pero mientras el filme original de Robert Wise demostró ser una poderosa metáfora sobre los riesgos de la carrera nuclear que se estaba desarrollando durante la Guerra Fría, la película de Derrickson no pasa de ser una fábula moralista digna de preescolar sobre los peligros que puede causar el calentamiento global hoy en día.

La premisa de partida es prácticamente idéntica que la de hace 57 años: los extraterrestres envían a la Tierra un gigantesco humanoide mecánico y uno de carne y hueso (inexpresivo Keanu Reeves) con el objetivo de alertarnos sobre el serio daño que le estamos ocasionando a nuestro planeta, y de advertirnos sobre las serias consecuencias que sufriríamos si no cejamos de inmediato nuestra actividad autodestructiva. Por supuesto, el marciano de turno es recibido con la más brutal desconfianza, y sólo una científica viuda (Jennifer Connelly, al rescate) parece entender sus propósitos.

Dejando a un lado su vertiente fallidamente pretenciosa de crear concienciación, la cinta no es siquiera capaz de crear suspense, excepto a ratos durante el cuarto de hora inicial, ni de aportar unos efectos especiales especialmente innovadores ni rompedores. Su único atractivo reside en salpicar su metraje de excelentes actores secundarios, que van desde los televisivos Jon Hamm (Mad Men) y Kyle Chandler (Friday Night Lights), hasta los veteranos John Cleese y Kathy Bates. El resto, mejor olvidarlo.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (The Day the Earth Stood Still, 2008)
  • David Tattersall
  • Wayne Wahrman
  • Tyler Bates
  • Fox
  • 103 minutos
  • Jóvenes
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Reseña
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