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Un cerdo en Gaza

Una opera prima deliciosa, con un sentido del humor inteligente y optimista (***½)

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Dirección y Guión: Sylvain Estibal Fotografía: Romain Winding Montaje: Damien Keyeux Música: Aqualactica y Boogie Balagan Intérpretes: Sasson Gabay, Baya Belal, Myriam Tekaïa, Gassan Abbas, Khalifa Natour, Ulrich Tukur Duración: 98 minutos Distribuidora: Surtsey Público adecuado: +16 años

When pigs have wings. Francia, Alemania, Bélgica, 2011. Estreno en España: 8.11.2013

¿Qué hace un gorrino como tú en un lugar como éste?

Jafar es un pescador palestino que malvive en Gaza en los restos de una casa bombardeada. Su penosa existencia cambia cuando un día «pesca» un cerdo vietnamita. Lo que parece ser una desgracia providencial (el cerdo es un animal impuro para judios y palestinos) Jafar intentará aprovecharlo para ganar un dinero de manera clandestina.

El novelista Sylvain Estibal nació en Uruguay en  1967, pero ha desarrollado su carrera profesional como escritor, periodista y realizador en Francia. En 2009 su novela Le dernier vol de Lancaster fue adaptada al cine en una película decepcionante, El último vuelo, protagonizada por Marion Cotillard y Guillaume Canet. Con Un cerdo en Gaza ganó el César a la mejor opera prima y el Premio del Público en el Festival de Tokio.

Esta comedia de trazos grotescos tiene un tono agridulce en el que acaba venciendo el optimismo poético. Una especie de actualización de ese enfoque peculiar con el que maestros como De Sica o Chaplin miraban a la vida de los pobres miserables. El actor iraquí Sasson Gabai (La banda nos visita) hace un retrato entrañable de un hombre bueno y desgraciado que no se da por vencido ante un sinfín de calamidades.

El guión de Sylvain Estibal logra un equilibrio difícil entre la sátira y la parodia en una historia plagada de minas. No es fácil salir ileso de un argumento en el que se habla del conflicto árabe-israelí con Obama y el terrorismo islámico como personajes invitados. Pero Estibal logra humanizar la historia respetando a los personajes a pesar de reírse de su vida tragicómica. En este sentido, hay escenas muy conseguidas como las de el culebrón brasileño comentado entre la mujer palestina de Jafar y el soldado israelí que hace guardia en el tejado de la casa, o el intento de atentado insólito que proponen los terroristas con ayuda del cerdo vietnamita disfrazado de oveja.

Para la música de la película no se ha optado por el uso típico de ritmos árabes, sino que se ha contado con el grupo alternativo Aqualáctica. Este cuarteto argentino aporta un tono original y profundo a la historia con el uso modélico de violines y cello. Su composición resulta especialmente enriquecedora en la lograda escena final; un poema sencillo pero muy sugerente, con varias metáforas visuales muy audaces sobre la esperanza de un futuro pacífico.

Claudio Sánchez