Un plan sencillo: Un film a la manera de Fargo

En Un plan sencillo Hank, su hermano y un amigo encuentran cuatro millones y medio de dólares en una avioneta que ha sufrido un accidente. ¿Qué hacen con el dinero? ¿Lo entregan a la autoridades? Al final adoptan una solución: como Hank es el único que tiene un empleo estable y, por tanto, es el menos sospechoso, guardará el dinero durante una temporada. Si, al final, nadie lo reclama, se lo repartirán a partes iguales.

Un plan sencillo es película con buena dosis de mala uva. Una historia sobre la avaricia y sus consecuencias. Tres amigos encuentran una bolsa llena de billetes grandes en el interior de una avioneta siniestrada y urden un plan para quedarse con el dinero.
El director Sam Raimi recoge aquí el testigo de sus amigos los hermanos Coen, en una historia con más de una conexión con Fargo.

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Raimi nos tiene acostumbrados a las historias truculentas cargadas de efectismo, con movimientos de cámara imposibles. Esta vez ha dejado la cámara tranquila en su trípode y ha rodado con un estilo invisible y austero.

El director sabe sacar partido de sus actores. Bill Paxton, como padre de familia decente, da un giro a esos papeles estereotipados a los que nos tiene acostumbrados, y Billy Bob Thorton está irreconocible como su hermano, un personaje con encefalograma plano. Un gran trabajo de actores.

El filme no tiene un minuto de desperdicio y va implicando al espectador hasta envolverlo en los problemas de los protagonistas y hacerlo sufrir como un personaje más.

Ficha Técnica

  • FotografíaAlar Kivilo 
  • MúsicaDanny Elfman
  • Duración:120 minutos
  • País: EE.UU.
  • Año: 1998

 

 

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Reseña
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Juan Velarde
Escritor de relatos de terror y misterio, y guionista de cine y televisión. Admirador de Ford, Kurosawa, Spielberg y Hitchcock, no necesariamente en este orden