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Un plan sencillo

Un plan sencillo es película con buena dosis de mala uva. Una historia sobre la avaricia y sus consecuencias. Tres amigos encuentran una bolsa llena de billetes grandes en el interior de una avioneta siniestrada y urden un plan para quedarse con el dinero.
El director Sam Raimi recoge aquí el testigo de sus amigos los hermanos Coen, en una historia con más de una conexión con Fargo. Raimi nos tiene acostumbrados a las historias truculentas cargadas de efectismo, con movimientos de cámara imposibles. Esta vez ha dejado la cámara tranquila en su trípode y ha rodado con un estilo invisible y austero.
El director sabe sacar partido de sus actores. Bill Paxton, como padre de familia decente, da un giro a esos papeles estereotipados a los que nos tiene acostumbrados, y Billy Bob Thorton está irreconocible como su hermano, un personaje con encefalograma plano. Un gran trabajo de actores.
El filme no tiene un minuto de desperdicio y va implicando al espectador hasta envolverlo en los problemas de los protagonistas y hacerlo sufrir como un personaje más.

 

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