Un segundo

La película no es comparable a las grandes de Yimou, pero tiene momentos maravillosos y una gran historia que merecía un mejor guion

Un segundo (2020)

Un segundo: El ocaso de un gran poeta

· Crítica de Un segundo | Estreno 15 de octubre de 2021.
· Yimou logra secuencias de un lirismo sobrecogedor, con una perfección técnica apabullante que opta por la sencillez.

Zhang Yimou estrena a sus 70 años una película tan hermosa como imperfecta. Queda lejos el director deslumbrante de Sorgo rojo, su primer largo de 1988. Luego vendría una sucesión de obras maestras que le convirtieron en uno de los mejores directores del mundo. Con el paso del tiempo, y tras varias obras maestras rotundas, Yimou perdió el gas y hubo que esperar a 2010 para verle recuperado en la bellísima Amor bajo el espino blanco.

En Un segundo Yimou, que ingresó mayor en la Escuela Oficial de Cine de Beijing controlada por el gobierno, ha vuelto a tener problemas con la censura. Yimou siempre ha vivido en China y ha logrado estrenar sus películas usando los grandes festivales como plataformas de lanzamiento. No olvidemos que el gobierno le encargó la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, pero tampoco que le montaron hace poco un proceso por tener un hijo más de lo permitido. Así es la tiranía china… ese gigante comunista donde el capitalismo más salvaje se permite a los que el gobierno decide…

La introducción es oportuna porque Un segundo es una historia mal contada pero una historia maravillosa. Estamos en plena revolución cultural, esa purga de Mao solo comparable a las del colega Stalin que llevó al destierro y a la muerte a millones de personas entre 1966 y 1976. Un genocida sanguinario y fanático decidió que había que eliminar a todo aquel que no viviera el comunismo en toda su pureza.

Una de las víctimas, Zhang, sale de la cárcel y manifiesta el obsesivo deseo de ver una película de propaganda que las autoridades van proyectando por todo el país. No desvelaré nada más.

Yimou, como he señalado antes, tiene una historia bellísima, pero no la cuenta bien, no acierta con el tempo ni con la trama. Sus personajes son maravillosos (ese Don Películas, la chica ladrona, el terco protagonista que no por casualidad se llama Zhang), pero quedan desdibujados en medio de unas agotadoras secuencias de transición en las que se alarga el metraje con unas deambulaciones por zonas desérticas que agotan al espectador.

Con todo, como es muy buen director, Yimou logra secuencias de un lirismo sobrecogedor, con una perfección técnica apabullante que opta por la sencillez. Esa sencillez que se perdió en las películas de gran presupuesto como Hero, La casa de las dagas voladoras, La gran muralla y Sombra.

Un segundo llega con retraso porque el gobierno chino no dejó que se estrenara en la Berlinale de 2019. Y lo entiendes (bueno, la verdad es que no lo entiendes). Así son las cosas y así las cuenta un poeta llamado Yimou, que conserva las esencias de un talento extraordinario en claro declive.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Zhao Xiaoding
  • Montaje: Yuan Du
  • Música: Lao Zai
  • Duración: 105 min.
  • Público adecuado: +12 años
  • Distribuidora: Vértigo
  • China (Yi miao zhong), 2020
  • Estreno: 15.10.2021
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Reseña
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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor
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