Inicio Críticas películas Una casa en Córcega

Una casa en Córcega

- Anuncio -

Una película pequeña, agradable, con una muy buena actriz **1/2

Dirección: Pierre Duculot Guión: Pierre Duculot Fotografía: Hichame Alaouie Montaje: Virgine Messiaen, Susana Rossberg Intérpretes: Christelle Cornil, François Vincentelli, Jean-Jacques Rausin, Pierre Nisse, Roberto D’Orazio, Marijke Pinoy, Cédric Eeckhout Duración: 82 min. Distribuidora: Surtsey Público adecuado: + 16 años (X)

Au cul du loup. Francia-Bélgica, 2011. Estreno: 14.08. 2013.

Una historia simple

Cristina es de Charleroi (Bélgica), tiene veintibastantes años, vive con su novio, todo va bien. Cristina es camarera en el pequeño restaurante que pertenece al padre de su novio, todo va bien. Cristina al contrario que su familia, su novio y la familia de éste, se da cuenta de que algo -no sabe qué-, no funciona en su vida. En estas su abuela, fallece y le deja en herencia una casa en Córcega, una casa que nadie sabía que existía, en un pueblo minúsculo, lejos de todo. Su familia y la de su novio quieren que la venda; ella, antes de tomar una decisión, quiere ver la casa. Y cuando lo hace descubrirá muchas cosas de su vida.

Pierre Duculot ha realizado un pequeño drama que habla del sentido de la vida. Lo trata del modo más clásico del mundo: alejarse del mundanal ruido, recordar las propias raíces, volver a ponerse en contacto con la naturaleza y hacerlo de una manera sencilla, valorar la belleza. Cristina se dispone a romper con todo y con todos para lanzarse a una aventura que probablemente salga mal. Pero tanto ella como el espectador saben que hay que hacerlo y que hay que confiar en que las cosas terminarán bien.

Todo en esta cinta destaca por su sencillez, la historia, los decorados, los planteamientos, la resolución, Duculot va derecho al grano y siempre busca lo más eficaz hasta llegar a ser descarnado, tanto que todo queda dicho en 82 minutos, pocos actores -un bravo a Christelle Cornil (Cristina)-, decorados naturales, ningún artificio y la narración fluye, agradable y sin sorpresas. La fotografía, cuidada pero sin preciosismos, y los actores marcan los dos mundos, uno gris y monótono, otro colorido y lleno de posibilidades. Y con todo, Duculot no cae en el maniqueísmo, no hay buenos ni malos, ni tampoco una ingenuidad indigenista; hacen falta medios, y hace falta ayuda, y para esto lo fundamental es la familia.

Fernando Gil-Delgado

Fernando Gil-Delgado
Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.