Una cierta verdad: Emocionante viaje a un mundo poco conocido

Pasillos y ascensores, médicos y enfermeras, pacientes, consultas… cuando comienza la película, el Complejo Hospitalario Parc Taulí (Sabadell) rebosa vida y actividad. La cámara se posiciona en un pasillo y se dedica a espiar el trabajo y la dolencia de algunas personas, «se cuela» por alguna ventana, por el resquicio que deja una puerta mal cerrada, por los monitores de vigilancia, para acercarse a algún paciente.

Tal es la estrategia que ha decidido seguir Abel García Roure -un cineasta formado en el máster de documental de creación de la Pompeu Fabra, ayudante de dirección en las películas En construcción, Cravan vs. Cravan y El cielo gira– para dar a su primer largo un aire de narración dramática, casi de una película de suspense.

Durante casi dos años ha seguido a cinco pacientes y a varios médicos, adentrándose poco a poco en sus vidas. Con tanta discreción que inicialmente no parecen discapacitados, y sólo gradualmente el espectador descubre la gran tragedia que hay en sus vidas -la esquizofrenia, la locura-, y el trastorno que supone para ellos y para sus familias.

El punto común de estas historias es el hospital y los médicos, pero García Roure pasa de un personaje a otro para dar ritmo a la narración, para aliviar la tensión, para cambiar de punto de vista, y también para que se note el paso del tiempo y se pueda apreciar la evolución de los pacientes. Poco a poco el espectador va calando la dimensión del problema de cada paciente; se trata de un viaje emocional a un mundo desconocido para la mayoría de la gente -para todos aquellos que no han tratado con enfermos mentales-, y de un viaje marcado por la esperanza; muchos problemas tienen solución, y el personal médico volcado en esos pacientes realiza una labor extraordinaria.

La línea narrativa que ha decidido el director es una apuesta arriesgada, al comienzo el espectador no sabe a qué atenerse ni a qué personajes debe seguir, ni qué le sucede a cada uno de ellos. Particularmente difícil resulta dar paso a los médicos intentando explicar de forma objetiva, sin alterar el tono de la cinta, qué les sucede a sus pacientes. Una vez ha arrancado, el espectador sigue la película con interés, por lo humana y entrañable que es, aunque eso no justifica que dure 136 minutos.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Diego Dussuel
  • Montaje: Sol López Riestra
  • Música: Ricardo Santander
  • Duración: 136 min.
  • Público adecuado: +12 años
  • Distribuidora: Notro
  • España, 2008
  • Estreno: 8.5.2009
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.