Una dulce mentira: Gran Tautou, mediana comedia

Esta comedia de enredo del director de Usted primero y Un engaño de lujo tiene sus virtudes y sus defectos en un planteamiento decido por convertir el engaño, más que la confusión o los errores involuntarios, en el eje de una historia que empieza bien, se desarrolla regular y concluye como buenamente puede.

Émilie es dueña de una peluquería, es graciosa y atractiva (quizás la mejor Tautou que hemos visto, superando su trabajo en Amélie) pero no cree en el amor. Un empleado la mira con interés y su madre es una mujer en plena crisis, tras el abandono de su marido.

Planteada así la partida, llega el equívoco. Salvadori tiene problemas evidentes de estructura en el guión, aunque dirige bien a los actores y logra secuencias con un tempo estupendo, con una puesta en escena y una planificación resultonas. Pero cuando llega el momento de girar, no sabe hacerlo, se equivoca de marcha y el coche casi se le cala, cuando queriendo meter la marcha de la ternura le entra la del cinismo facilón.

Sinopsis

En Una dulce mentira, Emilie es una joven que, además de ser dueña de una peluquería, sabe aconsejar a sus clientas y amigas. Sin embargo, este don no le permite ayudar a su madre, que no tiene ganas de vivir desde que perdió a su marido. Una mañana, Emilie encuentra una hermosa carta de amor anónima y decide mandársela a su madre con la esperanza de que la ilusión la ayude a recuperarse.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Gilles Henry
  • Montaje: Isabelle Devinck
  • Música: Philippe Eidel
  • Duración: 105 min.
  • Público adecuado: +18 años (S)
  • Distribuidora: Golem
  • Francia (De vrais mensonges), 2010
  • Estreno: 15.4.2011
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Reseña
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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor