Una historia de violencia: Una historia estropeada 

Tom, dueño de un bar, vive feliz con su mujer abogada y sus dos hijos en un pueblo de Indiana. Un atraco abrirá un pasado que Tom había sepultado con sumo cuidado. Un prólogo impactante nos sitúa en una historia de violencia vista desde el lado de los criminales y desde el de la gente honrada.

El realizador canadiense de 62 años David Cronenberg (La mosca, ExistenZ, Spider) opta por una puesta en escena muy vistosa, incluso enfática, con cuidada fotografía y actores prestigiosos con mucha presencia que giran en torno a un muy adecuado Viggo Mortensen (45 años muy bien llevados tiene el futuro Alatriste). El guión adapta una novela gráfica, y como bien es sabido hay que tener mucho cuidado para conseguir que resulten creíbles los personajes y sus conductas.

Me parece que Cronenberg estropea la historia -hasta cierto punto parecida a la de Camino a la perdición– con sus indigestas provocaciones, que no otra cosa me parece ese vitriólico -y en ocasiones ridículo- retrato de la violencia y el sexo. Los planteamientos son elementales cuando no artificiales. La evolución de los personajes es inverosímil (véase el personaje de Maria Bello, buena actriz por otra parte). Lo que resulta más interesante (el comunitarismo norteamericano, la cultura de la autodefensa, la exaltación de la fuerza, la importancia de la figura del héroe, la curiosa percepción popular de la policía, el uso de la violencia para combatir el mal) queda devaluado por una mirada morbosa e inmadura.

La película estuvo en la sección oficial del último Festival de Cannes.

Ficha Técnica

  • País: Canadá (A History of Violence, 2005)
  • Fotografía: Peter Suschitzky
  • Montaje: Ronald Sanders
  • Música: Howard Shore
  • Distribuidora: Tripictures
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Reseña
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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor