Una luz en la oscuridad: Motivos de esperanza

· Crítica de Una luz en la oscuridad | Estreno 22 de enero de 2021.

· Brillante película que se acerca a un asunto apasionante de una manera original, fresca, emocionante y amena.

Para entender mejor el alcance de esta película de José María Borrell es interesante considerar las estrategias de producción que la han hecho posible. El viaje de Marta, una chica sevillana de 15 años, de los alrededores de Sevilla a Nueva York pasando por Mozambique, Londres y Roma tiene un sentido que nace de la capacidad que tenemos las personas -especialmente las buenas personas o al menos las que queremos serlo- para preguntarnos por qué las cosas son así, para después poder cuestionarnos si se pueden cambiar y la manera de hacerlo.

Dice Borrell: «Cuando hablamos de la educación en estos países [se refiere especialmente a África], al margen de las estructuras existentes, medios o políticas, debemos tener muy en cuenta que la educación no puede ser igual para todos, no puede ser un sistema único e inamovible, sino que debe personalizarse, debe ser flexible y adaptable a la realidad de cada país, de cada comunidad. Hay que tener en cuenta que una cosa es educar y otra muy distinta es transmitir conceptos al dictado. 

En países con recursos escasos hay que diseñar la educación pensando en los niños, que son los verdaderos protagonistas, en vez de pensar en lo que nos conviene como adultos. Los jóvenes, los estudiantes, deberían tener la palabra cuando se habla de educación para entender lo que esperan del sistema educativo. Este es el motivo por el que en su día nos planteamos abordar este documental desde el punto de vista de unas jóvenes estudiantes.

Alguien dijo que la educación es aquello que sobrevive cuando todo lo aprendido se olvida. En un periodo aproximado de diez años nos hemos dedicado a grabar documentales por África, Sudamérica y parte de Asia para organizaciones internacionales, tratando distintos temas, como puedan ser el agua, el cambio climático, la mejora de semillas, el empoderamiento de las mujeres, reorganización de ciudades, el impacto de infraestructuras en las comunidades, etc., pero siempre existía de fondo un denominador común: la educación. Todo pasaba por la educación, cualquier explicación que buscaras a cualquier problema la encontrarías volviendo la vista a la educación.

Durante estos años he grabado infinidad de planos en más de diez países africanos y nunca he logrado grabar de forma natural a un padre jugando con su hijo y muy rara vez a una madre. Hablo de jugar, de dedicarle un instante de diversión a tu hijo, olvidándote de cualquier obligación o tarea. Ya se que parece inverosímil y no digo que no se dé en algún lugar pero a día de hoy no tengo ese plano. Ese detalle fue la espoleta que nos llevó a realizar este proyecto«.

Sorprende el tratamiento de esta historia, en la que no hay activismo ni discursos reivindicativos, aunque se aprecia un conocimiento cercano de los retos de la educación en los países menos desarrollados. Hay ganas de aprender, ganas de entender, deseos de contar que las cosas pueden mejorar. Las conversaciones de Marta con profesores, con directivos de escuelas, con alumnos, con voluntarios de ONG, con directivos de la UNESCO interesan porque a ella le interesan. Me explico: esta película está muy bien rodada, tiene una factura hermosa, con planos de gran belleza pero… con un mal guion hubiera sido otro mitin, otro promocional. Y no lo es. Poque hay preguntas y respuestas, porque se presenta la realidad como es: compleja.

El mérito es de la realización del director y guionista y de la producción de Sara Fijo. Marta Borrell Fijo es su hija y lo que podría ser un obstáculo, se convierte en una ventaja. El tono de la película tiene un optimismo esperanzado que resulta contagioso porque es orgánico, lleno de naturalidad. Marta es una adolescente y ese hecho, ya es -de por sí- una maravilla. Ver a una chavala ocupando su tiempo en una aventura tan distinta es reconfortante. Porque se dice en la película que educar es mucho más que ir a un colegio. Educan los padres, educan los profesores, educamos cada uno aquí (en Occidente) y allá (África, Sudamérica, Asía) haciendo las cosas con honradez y justicia.

Quien me lea sabrá lo difícil que es contar una historia así, con ese tono. Una luz en la oscuridad lo consigue de una manera inteligente, dejando claro que el camino que queda por recorrer llevará años y compromiso de todos, pero existe. Si se distingue entre lo urgente y lo importante, si se tiene paciencia y se escucha, hay futuro.

Ficha Técnica

  • Duración: 75 min.
  • Público adecuado: Todos
  • Distribuidora: Phoenix Ent.
  • España, 2020
  • Estreno: 22.1.2021
Suscríbete al newsletter semanal de FilaSiete