Una mente maravillosa: Unidos frente a la adversidad

Premio AFI 2001 a la mejor actriz (Jennifer Connelly) y candidata a la mejor película, actor (Russell Crowe) y guión adaptado. Con estos y otros créditos, esta película comienza su andadura por las pantallas de todo el mundo con buen pie. Los otros créditos son los 4 Premios Globo de Oro 2001: a la mejor película dramática, al actor principal (Russell Crowe), a la actriz de reparto (Jennifer Connelly) y al guión adaptado.

Es probable que no sólo reciba y siga recibiendo premios esta Mente maravillosa, sino que tenga éxito de público: su director, Ron Howard (Willow), es autor de varias películas oscarizadas: Cocoon -dos Oscar-, Apolo 13 -dos Oscar-. Y han sido candidatas a las estatuillas otras obras suyas, como Splash, Dulce hogar, a veces y Llamaradas. Fuera de la pretensión o consecución del Oscar hay otro filme muy conocido y exitoso: Un horizonte muy lejano.

Toda esta presentación tiene como fin afirmar, con datos, que Ron Howard sabe dar al público películas que gusten, y con cierta calidad. La calidad de Una mente maravillosa está muy basada, me parece a mí, en la tradición y modo de hacer norteamericanos de biografías fílmicas. Su origen quizá esté en películas como El joven Edison (Taurog, 1940) o El joven Lincoln (John Ford, 1939). Aquí, en Una mente maravillosa, no se trata de Edison ni de Lincoln, sino de John Forbes Nash Jr., que desarrolló la idea genuinamente original de la matemática de juegos de competitividad, que contradice los postulados de Adam Smith, padre de la economía moderna.

Aun cuando el guión parece tener en la preparación del apoteósico final una especie de indecisión narrativa…, hay que decir que el guión está muy bien desarrollado y da lugar a un relato muy interesante, con unos personajes bien dibujados. Y bien interpretados: Russell Crowe hace de genio de las matemáticas, desde un juvenil Nash en la Universidad de Princetown, 1947, raro y solitario, hasta el hombre maduro, enfermo de esquizofrenia. La elegante y atractiva Jennifer Connelly hace de la estudiante de Física, que se enamora y se casa con el extravagante profesor, al que permanece fiel en su terrible enfermedad, contra la que le ayuda a luchar, y a conseguir el Premio Nobel (1994).

Se trata de un realismo suave, que permite hacerse cargo de los duros esfuerzos de unas vidas, de la heroica actitud de un amor leal, de un triunfo que parece premiar el bien realizado…, pero sin desagradables estridencias, ni de argumento ni de lenguaje fílmico. O sea, un producto típicamente norteamericano.

Reseña Panorama
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Pedro Antonio Urbina
Crítico de cine, poeta, escritor y traductor