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Una serie de catastróficas desdichas…

Dirección: Brad Silberling Guión: Robert Gordon Fotografía: Emmanuel Lubezki Montaje: Michael Kahn Música:Thomas Newman Intérpretes: Jim Carrey, Meryl Streep, Liam Aiken, Emily Browning, Timothy Spall, Catherine O’Hara, Billy Connolly Distribuidora: UIP

EE.UU., 2004. Estreno en España: 22.12.2004

No diga desgracia, diga Baudelaire

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Las desgracias de los tres hermanos Baudelaire narradas por Lemo­ny Sni­cket (pseudónimo del escritor Daniel Handler) han conseguido desbancar al mis­mísimo Harry Potter en las librerías norteamericanas. Violet, Klaus y Sunny Baudelaire quedan huérfanos y heredan una inmensa fortuna, que perseguirá con ahinco el malvado conde Olav, pariente de los niños. La versión cinematográfica adapta los tres primeros de una saga que lleva once libros publicados, y llegará a los trece.

Luis Daniel González, un prestigioso experto español en literatura infantil y juvenil, y autor de un sugestivo diccionario-guía publicado por CieDossat, resume así las características de la saga literaria: “Si bien existe una conexión obvia con argumentos clásicos sobre niños desgraciados y maltratados por adul­tos crueles o inconscientes, estas historias son distintas debido a un narrador tan brillante co­mo singular, tan omnisciente co­mo cual­quier novelista decimonónico, tan irónicamente inteligente co­mo cualquier escritor pos­moderno. Snicket anuncia los acontecimientos futuros, advierte las desgracias que sobrevendrán a los Baude­laire, y anima repetidamente al lector a que abandone la lectura que, probablemente, le resultará insoportable porque la historia sólo va a ir a peor”.

Brad Silberling (El compromiso, City of angels) se estrenó como director en 1995 con Casper, otra historia dirigida al público infantil, mientras que Jim Ca­rrey regresa a su característica incontinencia gestual, explotada hasta más allá de los límites del espacio exterior en pe­lículas como La máscara. Me­ryl Streep interpreta a otra tía de los peque­ños, una viuda fanática de la gramática que convive con una paranoica aprensivividad desde la muerte de su marido en extrañas circunstancias, perseguido por la maldición que también terminó con el matrimonio Baude­lai­re.

En la película se dan cita grandes profesionales de la Dreamworks (fotografía, montaje, música, diseño de producción), al servicio de un cine para niños no demasiado pequeños y adultos no demasiado adultos, con apuntes de excentricidad en algunas situaciones pero no en el lenguaje. Esta primera adaptación cinematográfica de los cuentos de Snicket comienza con una fuerza y originalidad que va desvaneciéndose a medida que avanza el metraje, quizás porque el guionista y el director no han sido capaces de transmutar al cine el enorme peso (para bien y para mal) que tiene el narrador omnisciente de la novela. Con 125 millones de dólares de presupuesto, ha ganado 30 en su estreno, ocupando el número uno (la última de Potter costó 130 e ingresó 93 en el primer fin de semana en EE.­UU.). Veremos si la saga continua o si, por el contrario, la Dream­works se pega el batacazo.